La clínica contemporánea

Una mirada arquitectónica al sector dental

Desde la mirada profesional del arquitecto (y también como usuarios), clasificamos varias tipologías en el sector dental. Grandes firmas, que apuestan por la sencillez y limpieza del color blanco, como si quisieran trasladar sus servicios al propio espacio comercial.

Clínicas que tal vez adolecen de carácter e intención. También localizamos acogedores despachos, frecuentemente ubicados en la planta primera de edificios residenciales, sin ninguna relación física ni visual con la calle y dónde el programa tiene que amoldarse a unas estancias pensadas y diseñadas para ser dormitorios.

¿Cómo ensayar nuevas soluciones? ¿Puede ser una clínica dental un lugar de juegos infantiles y alejarse de la imagen hospitalaria? ¿Qué sucede si la fachada “desaparece” y el espacio interior se convierte en una extensión de la calle? “Lo común” se convierte en atracción. La sala de espera es el lugar dónde todo ocurre, también a efectos de márketing.

La fachada pasa desapercibida, sin apenas impacto visual, para ceder todo el protagonismo a los espacios comunes. Desde el color, serigrafías o la iluminación se transmite una identidad, una energía visual que llega directamente al peatón. Porque esta decisión arquitectónica también afecta al acceso. La entrada desde la calle es sutil, de acceso universal y amable para todos los públicos.

Estas dos clínicas madrileñas, han apostado por estas dos ideas innovadoras en el sector. La primera está situada en la calle de Bravo Murillo, que es, probablemente, la calle con más clínicas dentales de Madrid. Es también una dinamo que inyecta energía a nuestra ciudad; simpática, de muchas nacionalidades, abierta 24 horas.

Tradicionalmente las zapaterías y las fruterías se abren a la calle para resultar más accesibles, más fáciles, la calle se prolonga con un escaparate exterior que invita a entrar. En la nueva clínica dental el suelo de la acera, una baldosa de hormigón, se introduce dentro, en un espacio exterior que durante el día se regala a la ciudad, en que los peatones se asoman.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sólo en el paso al interior, desde el vidrio que configura ese límite entre exterior e interior que casi desaparece, es cuando esa baldosa de hormigón estándar se recubre de una resina del color corporativo. En el interior, los interiores blancos de vidrio retroiluminado con led, transmiten modernidad, pulcritud, tecnología. El nuevo planteamiento, como el de aquellas otras tiendas, un éxito de clientela y alejado de los aspectos negativos de la estética hospitalaria.

En la segunda clínica, como en la primera, el esfuerzo ha sido lograr que la calle entre en el interior del local y que desde fuera no parezca una sala de espera sino una sala de juegos. La espera es para los niños, los verdaderos protagonistas de esta clínica, un tiempo de juego. Un lugar donde distraídamente disfrutar de la presencia del exterior a través de los grandes ventanales.

Un gran vinilo, que ocupa una pared entera, saluda a los transeúntes, y da la bienvenida a los nuevos usuarios de la clínica. La distribución interior de los gabinetes es totalmente acristalada, con vidrios de distinto tipo, transparentes, translúcidos, revestidos con vinilos corporativos con fi guras cambiadas de escala que te conducen en el interior.

Por la noche, cuando los odontólogos están próximos a cerrar el local, los paneles de vidrio retroiluminado convierten la clínica en una lámpara que ilumina la acera.

La gente al pasar, siempre se para a mirar.

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