Tumor parótida-carcinoma epitelial-mioepitelial

Patología oral en imágenes

AUTORES:

DR. JULIÁN CAMPO. Odontólogo. Profesor Contratado Doctor. Facultad de Odontología. UCM. jcampo@ucm.es
DR. JORGE CANO. Odontólogo. Profesor Contratado Doctor. Facultad de Odontología. UCM. jcano@ucm.es
DR. JOSÉ MONTANS ARAUJO. Médico. Especialista en Anatomía Patológica.
jmontans@anatomia.e.telefonica.net


Varón de 65 años que acude a hospital regional en Etiopía presentando en la exploración una tumefacción indolora en la zona parotídea derecha de varios meses de evolución, de aproximadamente 5 x 4 cm (Figuras 1 y 2). Acude con resultado de un PAAF (punción aspiración con aguja fina) de “carcinoma adenoideo quístico de parótida”. Ante la imposibilidad de realizar una confirmación histopatológica definitiva por ausencia de medios disponibles, y debido al crecimiento “agresivo” de la lesión se decide realizar el tratamiento quirúrgico de la misma.

Figuras 1 y 2. Tumefacción indolora en lado derecho de la parótida de gran tamaño y de aspecto nodular, de consistencia firme a la palpación.
Figuras 1 y 2. Tumefacción indolora en lado derecho de la parótida de gran tamaño y de aspecto nodular, de consistencia firme a la palpación.
salida extracraneal.
Figura 3. Cirugía realizada con localización del tronco principal del nervio facial en su salida extracraneal.

Se realizó una parotidectomía superficial para eliminar la lesión y preservar el nervio facial mediante la localización del tronco principal en su salida extracraneal (Figura 3). La resección del tumor incluía el lóbulo superficial de la parótida. La rama temporofacial del nervio facial se encontraba infiltrada por la masa tumoral sin posibilidad de la disección del nervio (Figura 6), por lo que se incluyó en la pieza resecada.

El estudio macroscópico de la pieza quirúrgica reveló una masa nodular y firme de 4,5 x 3,5 cm x 2,5 cm, circunscrita aparentemente bien delimitada (Figura 4). El estudio histopatológico de la pieza quirúrgica reveló una masa con crecimiento multinodular con septos y frecuente esclerosis. Muestra un patrón clásico de crecimiento tubular con células externas mioepiteliales claras y poligonales y pequeñas estructuras ductales luminales y eosinofílicas. Todos estos datos son compatibles con un carcinoma epitelial-mioepitelial de glándula parótida (Figuras 4-6). Se realizó también estudio inmunohistoquímico para descartar otras neoplasias malignas como el carcinoma de células acinares (Figura 7).

Figura 4. Pieza quirúrgica resultado de la exéresis de la lesión (4,5 x 3,5 cm).
Figura 4. Pieza quirúrgica resultado de la exéresis de la lesión
(4,5 x 3,5 cm).

El paciente evolucionó postoperatoriamente mostrando una parálisis de la rama temporofacial del nervio facial. La rama cervicofacial no se encontraba infiltrada y fue disecada del tejido parotídeo sin eventos significativos. Su funcionalidad se mantuvo integra en el postoperatorio inmediato.

El carcinoma epitelial-mioepitelial (CEM) es un tumor maligno infrecuente (<4% de todas las neoplasias de glándulas salivales) que está compuesto por células ductales internas y células claras mioepiteliales externas. Predomina en la parótida (60-80% de los casos) y en adultos mayores (6-7 década), con una ligera predilección femenina (2:1). Tiene un crecimiento multinodular lento y normalmente aparece como una masa firme o gomosa. Histológicamente muestra estructuras pseudoductales con una capa interna de células cuboidales (epiteliales) con citoplasma eosinofílico denso y una externa de células claras poligonales (mioepiteliales), con citoplasma claro y núcleos vesiculares. Frecuentemente se puede observar invasión perineural, como sucede en este caso que presentamos. Las citoqueratinas de bajo peso molecular son muy positivas en el componente ductal y menos intensas en el componente mioepitelial. Otros marcadores mioepiteliales como SMA; HHF35, p63 y calponina resaltan el componente externo mioepitelial. El marcador S-100 tiñe ambos componentes epitelial y mioepitelial en diferentes grados.

 

El diagnóstico diferencial debe incluir tumores malignos de glándulas salivales como el carcinoma de células acinares y el carcinoma adenoideo quístico, debido a que el PAAF realizado en este caso así lo sugería. El pronóstico es bueno con un nivel bajo de metástasis y una tasa de recurrencias del 40% (siendo más frecuentes en lesiones de >3 cm). Entre otros factores pronósticos significativos, aparte del tamaño del tumor, se encuentran el estado de los márgenes, anaplasia mioepitelial, necrosis e invasión angiolinfática. En este caso tanto el tamaño mayor de 3 cm así como el patrón infiltrativo recomiendan un seguimiento exhaustivo del paciente para detectar una posible recidiva de la lesión lo antes posible, si esta se produjera. ●

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