“Una de las principales misiones del dentista debería ser combatir el miedo del paciente a la consulta”

Texto y fotos: Ismael Sánchez 


Por los pasillos de Expodental 2018 se han paseado no pocos estudiantes de Odontología, ODH ha conversado con dos de ellos, como una pequeña pero significativa muestra de los anhelos, temores y propósitos de los profesionales del futuro, que ya están llamando con fuerza a las puertas del sector.

Beatriz García-Granero, estudiante de 3º de Odontología de la UCM

Beatriz-Garcia-Granero
Beatriz Garcia-Granero

Beatriz García-Granero (La Coruña, 1997) tiene aspecto de estudiante aplicada y en realidad lo es. Y lo es desde siempre, desde la primaria y más allá, hacia la formación más excelente que pueda lograr en los próximos años que, como buena profesional sanitaria, debería ser de por vida. Su vínculo con la Odontología, según explica a ODONTOLOGOS DE HOY, le viene de una experiencia personal, posteriormente aposentada en el ánimo familiar, que terminó de inclinar la balanza la salud bucodental. Actualmente cursa 3º del Grado de la Universidad Complutense de Madrid y en su pensamiento del ejercicio profesional soñado, dos aspiraciones irrenunciables: una práctica óptima y una relación de confianza con el paciente.

El aparato se instaló en la dentadura de Beatriz siendo bien pequeña, y esto le permitió familiarizarse con la consulta del dentista. Lejos de cogerle miedo, le tomó cariño. “La verdad es que no me daba miedo; al contrario, me empezó a gustar lo que veía a mi alrededor y cómo el dentista me trataba y me cuidaba”. Fue el ir apreciando el ejercicio profesional que se estaba desarrollando en su boca el que permitió hacer valorar a Beatriz la evolución y características de un cometido que le terminó por conquistar definitivamente.

“Yo tenía claro que quería hacer algo relacionado con la salud y Odontología era la opción que más me gustaba. Mi familia me animó también para elegirla. Me planteé hacer Medicina, pero tenía muy claro que lo que me gustaba era la boca. Además, tenía familiares en la profesión que también me ayudaron a decidirme”. Las notas de acceso a la universidad no fueron obstáculo alguno para lograr su objetivo: “Siempre fui muy buena estudiante, es verdad, y he obtenido hasta ahora grandes resueltos. Soy muy perfeccionista: o me lo sé o no me lo sé, y si no me lo sé, sigo estudiando.

Aunque es gallega de nacimiento, ha vivido en Zaragoza toda su vida. Hasta que empezó la Universidad. “Tenía claro que quería estudiar en la Complutense e ir a Madrid, porque creo que es la que tiene mejor consideración pública. Viviendo en Zaragoza tampoco tenía otra oportunidad que salir de la ciudad, porque aquí la Facultad más cercana está en Huesca. Así que opté por Madrid”.

Los primeros días en la Universidad fueron una puerta abierta a un mundo nuevo: no solo la Facultad, sino la ciudad entera, Madrid con todas sus posibilidades y también con todas sus incógnitas. “En efecto, todo era nuevo. Pero creo que en mi caso, en vez de asustarme, me ha servido para madurar rápido. Y respecto a la experiencia universitaria, rápidamente me dí cuenta de que venía muy bien preparada. Estudié en el Colegio del Salvador, de los Jesuitas, y allí creo que obtuve una buena base formativa para hacer cualquier estudio superior. Y además, incorporar un ritmo de trabajo que me permitiera afrontar cualquier reto formativo”.

Ya metidos en la harina de la Odontología, a Beatriz le está encantando la ortodoncia, recuperando así el hilo infantil que le ha traído hasta aquí. “La veía muy complicada cuando no la conocía, la verdad, pero ahora que la estoy aprendiendo me está encantando”. Otra de las materias preferidas en sus estudios es la cirugía: “Me están impresionando; abrir mandíbulas impacta mucho, tendré que habituarme”. En este sentido, cree que una de las principales misiones del dentista debería ser combatir el miedo de los pacientes.

“Trabajar para otras compañías te impide obtener y fomentar tu propia marca, que es al fin y al cabo tu prestigio profesional”

Mirando al futuro, Beatriz piensa en iniciar el ejercicio de la Odontología de la mano de otro profesional más experto: “Me gustaría empezar aprendiendo con alguien. Después, creo que ya podría animarme a abrir mi propia consulta”. Admite todavía desconocimiento sobre cómo es el trabajo en aseguradoras o franquicias, pero sí entiende que “trabajar para otras compañías, te impide obtener y fomentar tu propia marca, que es al fin y al cabo tu prestigio profesional. Y esto es lo que a mí más me interesará alcanzar y mantener”.

Beatriz García-Granero con varios compañeros.
Beatriz García-Granero con varios compañeros.

Con todo, no descarta la docencia como opción de desarrollo profesional: “La verdad es que me está encantando la Universidad y no me importaría nada quedarme aquí como profesora. Para enseñar a gente que tiene interés en aprender y, en definitiva, para aprender más aún porque la formación no creo que sea algo que pueda terminar nunca”. Donde no se ve ni se encuentra es en la investigación: “No me llama la atención”.

En el ecuador de su grado de Odontología, sabedora de que no se va a marchar al extranjero porque “en España estoy muy bien”, Beatriz comienza a valorar seriamente la posibilidad, o casi sería mejor decir necesidad, de hacer un master: también en la Complutense y en Ortodoncia. “O en cirugía, ¿por qué no?”, y sonríe, sabedora quizá de que le terminará perdiendo el respeto a las mandíbulas abiertas. Porque tiene claro que su futuro profesional debe estar guiado por dos máximas: “Hacer un buen trabajo y transmitir confianza al paciente”.

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