El virus que actualizó el idioma

El Dr. Enrique Jadad aborda en este artículo los términos médicos relacionados con el virus causante de la pandemia con los que nos hemos tenido que familiarizar y el significado de estos.

Dr. Enrique Jadad
Especialista en Rehabilitación oral, investigador y conferencista con práctica privada en Barranquilla (Colombia)
Fundador y Director Científico de Helident Training Center en Sevilla, España

La aparición del virus SARS-CoV-2 trajo a nuestro léxico diario una serie de términos que bien vale la pena comentar su significado y la importancia de entenderlos, comprenderlos y aplicarlos.

Uno de esos términos es “carga viral”, que describe la concentración del virus en fluidos como sangre o saliva, lo que a su vez implica una mayor gravedad de enfermedad y mayor probabilidad de contagio. El virus requiere un tiempo de incubación mínima de entre 4 y 6 días (puede llegar a de 2 a 14 días), y una vez que alcanza su etapa de replicación tiene una carga viral detectable por el sistema inmune. La idea de usar medicamentos, vacunas o colutorios, es para darle tiempo al sistema inmune para reducir la carga viral, lo cual disminuye el nivel de contagio.

Medir la carga viral nos ayuda a entender en qué momento una persona es más contagiosa. Algunos estudios indican que hay un pico de carga viral dos o tres días antes de que aparezcan los primeros síntomas y que después la cantidad de virus disminuye. Gracias a esto sabemos que las personas pueden contagiar antes de que sepan que tienen la enfermedad.

Desde la aparición del Covid-19 empezamos a evaluar y analizar una gran cantidad de literatura en la que se hace referencia a la presencia de la carga viral en saliva, en mucosas, periodonto, lengua y demás estructuras de la boca. Si una persona usa un colutorio con eficacia demostrada contra el virus puede reducir la carga viral hasta en un 99.99% en boca, garganta, saliva. Esta barrera química impide que el virus pueda replicarse y ayuda al sistema inmune a ser mas efectivo, reduciendo el riesgo de complicaciones por Covid -19 y de infectar a otros.

Gracias a la pandemia nos hemos familiarizado con términos como la doble membrana fosfolipídica de esta familia de virus de envoltorio. Algunos enjuagues bucales contienen componentes para romper esta parte vital de los virus de envoltorio, evitando que puedan replicarse.

“Una dosis infecciosa mínima relativamente baja podría explicar por qué el virus se está propagando de forma tan eficiente”.

Otro término ahora familiar es la “sustantividad” de las moléculas de los enjuagues bucales que son parte de estos productos de higiene oral. La sustantividad es la capacidad de un producto para unirse a distintas localizaciones de la boca y liberarse lentamente manteniendo niveles terapéuticos. En otras palabras, es la cualidad que mide el tiempo de contacto entre una sustancia y un sustrato en un medio dado.

“Una dosis infecciosa mínima
relativamente baja podría explicar por
qué el virus se está propagando de
forma tan eficiente”.

En la infecciones orales es una cualidad muy importante, ya que el agente antimicrobiano necesita cierto tiempo de contacto con el microorganismo para inhibirlo o eliminarlo, a diferencia de las infecciones sistémicas en las que el tiempo de contacto deseado puede obtenerse mediante aplicaciones periódicas parenterales o enterales del fármaco. Esta propiedad de los antisépticos ha dado lugar a una clasificación en generaciones de los agentes. Los agentes antimicrobianos de primera generación (baja sustantividad) comprenden antibióticos, compuestos de amonio cuaternario, fenólicos, agentes oxidantes y fluoruros. Los agentes antimicrobianos de segunda generación (alta sustantividad) son las biguanidas. Las sustancias de tercera generación son las que inhiben o interfieren la adhesión bacteriana.

Es destacable que los fármacos a base de plantas medicinales presentan una ventaja respecto a los tratamientos químicos. A menudo, los extractos naturales deben su actividad biológica al sinergismo entre sus diversos compuestos ya que actuando por separado ofrecen menor actividad que juntos. Se considera que la toxicidad de los extractos es más reducida cuando están todos sus compuestos que cuando se encuentran purificados, un fenómeno llamado “buffering”.

Varias investigaciones indican el efecto sinérgico de los aceites esenciales, los cuales mostraron resultados prometedores contra el Streptococcus mutans. Algunos autores sostienen el efecto sinérgico de los aceites esenciales su actividad antimicrobiana. Esto puede ser atribuido a la composición, la configuración estructural de los componentes de los aceites vegetales volátiles, sus grupos funcionales y las posibles interacciones sinérgicas. Revisando literatura sobre aceites esenciales conocimos la existencia de un terpeno primo de la menta que se conoce como D-Limoneno, que tiene múltiples aplicaciones en medicina como agente antibacteriano, antifúngico y antiviral.

La dosis mínima infectante —la cantidad de virus necesaria para que esa persona se infecte— es uno de los grandes misterios del Covid-19. Generalmente, se determina calculando la dosis del virus que logra infectar al 50% de los cultivos celulares en laboratorio. En personas, la dosis infecciosa mínima se define como el número más bajo de partículas víricas que causan una infección en el 50% de individuos.

Para el virus del SARS, la dosis infecciosa en modelos con ratones fue de sólo unos cientos de partículas virales, por lo tanto se podría esperar, aunque no se sabe con certeza, que necesitamos inhalar unos cientos o miles de partículas de SARS-CoV-2 para desarrollar síntomas. Esta sería una dosis infecciosa relativamente baja y podría explicar por qué el virus se está propagando de forma tan eficiente.

Se han hecho algunos experimentos para determinar cuánto virus suele expeler una persona infectada. Por ejemplo, un artículo publicado en PLOS One en 2020 indica que un solo estornudo puede generar 3.000 gotas; de ellas, alrededor de 390 pueden contener virus y cada una podría contener alrededor de 1.000 partículas infecciosas. Por lo tanto, en una sola tos habría suficiente virus para cubrir la dosis mínima infectante.

Por lo tanto, estar lejos de alguien cuando respira o tose significa probablemente que le llegan menos partículas de virus y, por tanto, se infecta con una dosis menor y enferma menos.

Algo muy importante, y ampliamente documentado por la literatura científica, es que las vacunas son valiosas y nos protegen a nivel sistémico. Pero el virus, a pesar de estar vacunados, puede instalarse en las estructuras de la cavidad oral. Las personas que tengan una carga viral baja reducen su riesgo de infección en doble vía; es decir, si estoy infectado o soy portador del virus en bajas cantidades, el riesgo de ser infeccioso disminuye, y si la persona expuesta a estas gotículas tiene un compuesto activo efectivo para destruir el virus en su boca, saliva o tejidos, el riesgo de ser contagiada disminuye por el efecto desengrasante y destructivo de la membrana del virus.

El Dr. Enrique Jadad es especialista en Rehabilitación Oral, investigador y conferenciante internacional con práctica privada en Barranquilla (Colombia).  

Este artículo se publico Dental Tribune Latinoamérica

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