70 Aniversario de la creación de la Escuela de Estomatología de Madrid

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Javier Sanz Serrulla

Se cumple este año el 70 Aniversario de una de las fechas más singulares de la reciente historia de nuestra profesión, la de 25 de febrero de 1948, cuando se dispuso por una Orden el cambio de denominación de la Escuela de Odontología, que pasó a llamarse Escuela de Estomatología. Fue durante algo más de dos décadas, hasta que en 1971 abriera sus puertas la homónima de Barcelona, el único centro español del que egresaron dentistas, con el correspondiente título de Doctor o Licenciado Médico Estomatólogo.

La Guerra civil española vino a trastocar los planes previstos en la construcción de la Ciudad Universitaria de Madrid que, con motivo del XXV aniversario de la coronación de S.M. Alfonso XIII, no sólo se había iniciado con buen ritmo sino que cumplía los plazos previstos y lograba aportaciones económicas realmente importantes para dar remate a las obras.

Uno de los protagonistas de esta hazaña fue el dentista –y amigo– del Rey, D. Florestán Aguilar, quien en su calidad de secretario general de la Junta constructora impulsó el proyecto, obteniendo fondos para su trazado y edificación conforme a un modelo consensuado por los arquitectos tras visitar y tomar ejemplo de algunas universidades norteamericanas, que fueron en definitiva el modelo a seguir. Aguilar, catedrático de la Escuela de Odontología –que como tal existía desde 1914–, influyó poderosamente para que uno de los vértices de un futuro “triángulo sanitario” fuera la nueva Escuela de Odontología, frente a la Facultad de Farmacia y al oeste ambas de la de Medicina. Sin la presencia de Aguilar no puede entenderse el magno proyecto de una Escuela de Odontología, la de mayor extensión entre las europeas, con edificio propio si bien cercano a la facultad médica. La Facultad de Medicina de la Universidad Central y la Escuela de Odontología, ubicada en el mismo edificio, dejarían su emplazamiento en el magnífico edificio del final de la calle de Atocha para instalarse en la Ciudad Universitaria.

Testimonios fotográficos de la época corroboran lo avanzado del proyecto, prácticamente concluso, pero el mencionado advenimiento del cruel enfrentamiento español interrumpiría el rumbo normal del proyecto. La Ciudad Universitaria fue escenario importante de la llamada “Batalla de Madrid” y el combate entre ambos bandos deparó un resultado desolador en los edificios que se habían levantado durante la II República. Bien elocuente es el texto de entrada a la ley que organiza la nueva Junta constructora: La Ciudad Universitaria, que iba a ser dentro de muy pocos años el orgullo de España por la suntuosidad de sus instalaciones y por la grandeza de sus horizontes, trastocó su destino antes de su terminación, y a costa de su integridad misma, en el teatro de una de las epopeyas más gloriosas de nuestra guerra liberadora1. Los daños fueron calculados en un 40% de lo construido, sin olvidar la casi total desaparición de su arboleda, que sumaba cuarenta mil ejemplares.

Proyecto primitivo de la Escuela de Odontología en la Ciudad Universitaria (1928).
Proyecto primitivo de la Escuela de Odontología en la Ciudad Universitaria (1928).

Algunas Facultades, como decimos, habían cumplido buena parte de su proyecto de edificación, entre ellas la Escuela de Odontología. Nuevas fotografías de la época nos muestran una robusta arquitectura en la que los pilares permanecen firmes, pero amplios paños exteriores e interiores habían sido destruidos tomando la Escuela un lamentable estado, casi fantasmal.

El nuevo régimen tomó la mano en la pronta reconstrucción y el general Franco decretó el 10 de febrero de 1940 la creación de una nueva Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid bajo su presidencia y en la

Proyecto definitivo (1930).
Proyecto definitivo (1930).

cual la Escuela de Odontología no aportaba esta vez representación alguna. La comisión permanente aprobó el 20 de mayo siguiente la designación de los arquitectos López Otero y Muguruza Otaño para la dirección del gabinete técnico.

La reconstrucción fue prioritaria en el tiempo para las Facultades de Filosofía, Ciencias Químicas y Farmacia, cuya inauguración habría de realizarse el 12 de octubre de 1943. Una segunda fase incluiría a la Facultad de Ciencias Físicas y a la Escuela de Odontología2 y así, el 18 de noviembre de 1943 se dictaba una orden por la que se aprobaba el Proyecto de obras de rehabilitación de locales de la Escuela, formulado por el arquitecto D. Emilio Canosa, que ascendía a 34.678,45 ptas3.

Siete días atrás, el 11 de noviembre, se había aprobado un presupuesto de adquisición e instalación de material que se detalla en el BOE: Casa Siemens, un aparato de Rayos X dental y un aparato de onda corta dental por valor de 18.134 pesetas; Construccines Médicas y Electrodentales, tres equipos dentales “Cosmos” completos, 17 sillones dentales “Cosmos”, 17 elementos auxiliares, compuestos de mesas porta- instrumentos portaescupideras, portavasos y soportamotores, tres taburetes de operar “Cosmos” y un mueble vitrina “Cosmos” por valor de 161.650 pesetas, que hacen el total antes expresado de 199.784 pesetas4.

Inauguración oficial de la todavía “Escuela de Odontología”

El 12 de octubre de 1945 tuvo lugar el acto inaugural dela nueva Escuela, todavía no denominada “de Estomatología”, si bien no era el primer acto desarrollado en el edificio pues cinco meses atrás, entre los días 13 a 20 de mayo, había tenido lugar la celebración del XIV Congreso Nacional de Odontología y “I después de Aguilar”–tal era el recuerdo que se tenía a la figura del desaparecido catedrático5– al que acudieron un total de 458 congresistas y 375 agregados para retomar el pulso de estas convocatorias de actualización de la profesión. Bajo la presidencia del “Jefe del Estado” se desarrolló la inauguración en el salón de actos de la nueva Escuela. El ministro de Educación Nacional, José Ibáñez Martín, dictó un discurso que, ambientado en el espíritu del régimen, se felicitaba de las obras concluidas en esta Escuela, evocaba la figura de Florestán Aguilar y adelantaba una acción de atención sanitaria con protección social a los niños sin recursos económicos. Decía así:

Con el optimismo que da al ánimo el saberse servidor de la Justicia y con la alegre decisión que distingue a los que buscan el imperio de la Verdad, el Gobierno español ha cubierto otra nueva jornada de trabajo –cumplida en este caso en el campo de la cultura- y quiere solemnizar, en una fecha de evocaciones hispánicas para nosotros imperecedera, la culminación del esfuerzo realizado y proclamar aquí que con la gracia de Dios y bajo la prudente, abnegada y ejemplar dirección política del Caudillo, nos restan todavía muchas etapas por cubrir y largo camino por recorrer paragloria de España.

inauguración de la Escuela de Estomatología
Franco y la viuda de Aguilar durante la inauguración dela Escuela “de Estomatología” (12 de octubre de 1945) -entre ambos P. García Gras- ante el busto de Florestán Aguilar labrado por Mariano Benlliure.

Dentro del plan general arquitectónico de la Ciudad Universitaria, que abarca medio centenar de construcciones, inauguramos hoy los tres edificios que forman parte del programa constructivo del año 1945, y que han sido terminados tras no pequeñas dificultades de orden material.

Enclavado en la monumental plaza de las ciencias médicas, que preside la Facultad de Medicina… y frontero a la magnífica Facultad de Farmacia, inaugurada solemnemente el año 1943, se alza el edificio donde nos encontramos, dedicado a Escuela de Estomatología. La regia iniciativa de la creación de la Ciudad Universitaria madrileña encontró uno de sus más entusiastas realizadores en la llorada y prestigiosa figura de la Universidad española, cuya memoria tengo el honor de evocar hoy aquí, en la magnificencia de este recinto, rindiéndole emocionadamente el merecido tributo de gratitud y homenaje. Don Florestán Aguilar, presente ahora en el alma de los que me escuchan, fue, no sólo el gran impulsor en nuestra Patria de la ciencia odontológica, sino quien, con otras ilustres colaboraciones, soñó con la creación de este edificio, viva realidad de la España de Franco. Él viajó por Europa y América, recogiendo modelos, anotando progresos, concibiendo iniciativas… Y si bien es cierto que los azares de la guerra destruyeron cuanto se había iniciado en la construcción de este edificio, ha sido posible, sin embargo, en menos de tres años, dar cima a la obra colosal de levantar esta soberbia Escuela, que puede, justamente, emular a las mejores del mundo.

Aula Florestán Aguilar y Clínica Odontológica. En 1945.
Aula Florestán Aguilar y Clínica Odontológica. En 1945.

La nueva Escuela de Odontología española sustituye así, en el afán creador de la España de Franco, a la media docena de aulas del viejo caserón de San Carlos. Con ello cobra esta especialidad médica el rango que merece y necesitaba. Unica Escuela en España en su género, cada día es más copiosa en matrícula escolar, y cada vez se hace más exigente la depurada formación de los profesionales de la Estomatología. Nada, por tanto, se ha regateado aquí. Cátedras espaciosas, laboratorios, museos, bibliotecas, salones clínicos y de prótesis dentaria. Todo en consonancia con el prestigio y realce que la nueva ordenación universitaria asigna a la profesión odontológica, liberándola definitivamente de su pasado carácter de oficio y convirtiéndola en flamante especialidad técnica de la Medicina.

Una importantísima función social está llamada a ejercer esta Escuela, que en parte ya realiza por parte del abnegado espíritu de su joven director… Por los grandiosos salones de profilaxis y prótesis dentaria de este edificio –uno de los cuales poseerá doscientos sillones- pasarán todos los niños de las escuelas madrileñas y, en general, la masa de las clases sociales humildes, a recibir gratuitamente una asistencia sanitaria que no les sería dado encontrar por sus condiciones económicas6.

La nueva Escuela de Odontología, a la que el ministro llama “de Estomatología” en el discurso, con una extensión de 4.566 metros cuadrados, repartidos en las cinco plantas de que constaba, lucía una fachada de 123metros de largo y una altura de 20 metros. En la planta bajo rasante se ubicaban, además de la vivienda del conserje y el garaje, los servicios de fotografía, los museos anatómicos y el gimnasio.

La planta baja impresionaba a la entrada con un gran vestíbulo de forma circular sustentado por columnas, desde él partían dos largos brazos a izquierda y derecha. El brazo derecho se ubicaban las oficinas de Secretaría, los despachos de Director y Secretario, la sala de profesores, la sala de juntas, el Consejo del Colegio de Odontólogos, un Museo con su correspondiente laboratorio, la capilla, sendos clubes de alumnos y alumnas y un comedor, junto con el aula con capacidad para doscientos alumnos (hoy “Aula Bernardino Landete.”) Del brazo izquierdo, antes de terminar en otra aula similar (hoy “Aula Florestán Aguilar”) surgían la Biblioteca con su despacho para bibliotecario, Biblioteca de profesores, Salón de actos (hoy “Salón de Actos Juan Pedro Moreno”), Laboratorios anatómico y patológico, Salas de Histología, Patología, Microbiología, Farmacología, Microfotografía y Sala de Tesis doctorales.

La planta primera se destinaba principalmente a las dependencias de Prótesis dental. A la derecha, Salas de prácticas de Prótesis segundo curso, Prótesis máxilofacial, Laboratorio de Prótesis segundo curso, Laboratorio de porcelana, Laboratorios de profesores, y despachos. A la izquierda, Salas de prácticas de Prótesis primer curso, Laboratorio de Prótesis, Clínica y despachos de profesores.

La planta segunda albergaba una gran Sala de Odontología para los alumnos de primero y segundo curso, con capacidad para 188 sillones, revestida de mármol, tanto el pavimento como las paredes.

Sala para 150 alumnos, Rayos X, Electroterapia, Profilaxis dental, Clínica de Ortodoncia, Salas de extracciones, Laboratorios y despachos de profesores.

Por último, en la planta tercera, junto a la vivienda del conservador se ubicaba el Quirófano y servicios anexos, además de zonas para ampliación7.

Pedro García Gras, primer director de la Escuela de Estomatología.
Pedro García Gras, primer director de la Escuela de Estomatología.

La Escuela de Estomatología

En lo propiamente docente, la antigua Escuela de Odontología había quedado descabezada. Fallecido Florestán Aguilar en 1934, tras la guerra civil española se produciría la depuración del profesorado universitario, ejecutada en la Facultad de Medicina, de la que dependía la Escuela de Odontología, por la férrea mano del Prof. Fernando Enríquez de Salamanca. Los demás catedráticos, Bernardino Landete, Juan Mañes y Pedro Trobo, serían apartados de la docencia, mientras Pedro Mayoral se exiliaría en Colombia, donde fallecería. De aquellos prestigiosos catedráticos de preguerra no quedaba uno sólo al frente de sus cátedras, si bien Mañes y Trobo acabarían reincorporándose en años ulteriores. Los nuevos profesores responsables de aquellas cátedras, bajo la dirección de García Gras, serían Zavala Rubio, López Viejo, García del Villar y Gómez Jara.

No deja de llamarnos la atención, como dato curioso, que alguna de las plazas de profesorado, como la de “Odontología con su Clínica, 1º”, se convocara en 1946 para la Escuela de Estomatología (sic.) de la Facultad de Medicina de Madrid8, cuando en realidad el centro, con dicho nombre, el que celebramos en este artículo, se creó casi dos años después, por Orden de 25 de febrero de 1948, por la que se dispone el cambio de denominación de la Escuela de Odontología y se dictan normas para la expedición de títulos por el citado Centro9, que así decía:

1º. La actual Escuela de Odontología debe denominarse en lo sucesivo “Escuela de Estomatología.”

2º. Los Doctores y Licenciados en Medicina que hayan cursado las enseñanzas de aquélla podrán usar los títulos de “Doctor Médico Estomatólogo” y “Licenciado Médico Estomatólogo”, siempre que satisfagan los derechos para la obtención del respectivo Título de Medicina y los del conferido por la Escuela de Estomatología para el ejercicio de la especialidad.

El plan de Estudios de la Escuela de Estomatología se aprobaba año y medio después, por Orden de 20 de julio de 1949, y entraría en vigor para el curso 1949-50 constando de dos años de estudios: el primero con las asignaturas de Odontología, Prótesis estomatológica primer curso y Estomatología quirúrgica; el segundo con las de Prótesis estomatológica segundo curso, Profilaxis estomatológica y ortodoncia y Estomatología médica10. Así, pues, la primera promoción –véase la orla– egresaría en el año de 1951, formando parte de ella 43 varones y 1 mujer.

Muy probablemente esta imprecisión, más que “error”, se deba a que el 7 de julio de 1944 había tenido lugar la ordenación de siete facultades universitarias, entre ellas la de Medicina, referente a la cual disponía el artículo 56 que se consideraran especialidades profesionales varias, entre ellas la Estomatología11, y el artículo siguiente daba paso a la enseñanza de las mismas en Institutos o Escuelas profesionales, de ahí que desde entonces se comenzara a hablar por consiguiente de “Escuela de Estomatología”, si bien el uso es sensu stricto erróneo pues, como advertimos, dicho centro no tuvo tal denominación hasta el día 25 de febrero de 1948.

La Escuela de Estomatología iniciaba el protagonismo absoluto de la etapa “estomatologista” de la dentistería española. Se sucederían promociones de médicos que obtendrían sus títulos correspondientes de “Médico Estomatólogo”, y así lo harían ininterrumpidamente hasta el año de 1989, cuando la promoción de 1987-89 cerró un ciclo que, como otras promociones anteriores, venía conviviendo con los estudiantes de la Licenciatura en Odontología, creada a resultas de la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea. A partir de entonces se transformaría en “Facultad de Odontología” y como tal sigue en la actualidad. ●

Primera promoción de la Escuela de Estomatología, 1951.
Primera promoción de la Escuela de Estomatología, 1951.

1 Boletín Oficial del Estado, 17 de febrero de 1940, págs. 1192-1194.

2 Pilar Chías Navarro, La Ciudad Universitaria de Madrid, Madrid, Universidad Complutense, 1986, págs. 163-167.

3 Boletín Oficial del Estado, 1 de diciembre de 1943, pág. 11558.

4 Ídem., 5 de diciembre de 1943, pág. 11672.

5 Cfr. Sanz, J. Los congresos nacionales de Odontología y Estomatología en España. S.l. GSK Laboratorios. S.a. (2013).Todavía los dos siguientes congre-sos, celebrados en Barcelona (3-10 de mayo de 1947) y Valencia (12-18 de mayo de 1949) llevarán como coletilla “II después de Aguilar” y “III después de Aguilar”, respectivamente.

6 Boletín Oficial del Consejo General de Colegios de Odontólogos, 11, 1945, págs. 8-12.

7 Cfr. Junta de la Ciudad Universitaria de Madrid, (Ed.)

La Ciudad Universitaria de Madrid, Madrid, 1947, págs. 55-56. 8 Boletín Oficial del Estado, 16 de mayo de 1946, pág. 4177.

9 Boletín Oficial del Estado, 2 de marzo de 1948, pág. 848.

10 Boletín Oficial del Estado, 20 de agosto de 1949, pág. 3705.

11 Boletín Oficial del Estado, 4 de agosto, de 1944, págs. 5943-5950.

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