Ángel-Orión Salgado Peralvo

Licenciado en odontología por la Universidad Complutense de Madrid

Hijo de “Dentistas” parece llevar la profesión en los genes. Licenciado en odontología por la Universidad Complutense de Madrid, ha cursado dos Másteres en la Universidad de Sevilla, el de Odontología Familiar y Comunitaria que dirige el profesor Antonio Castaño y el de Implantología Oral del profesor Eugenio Velasco. Algo si no inédito al menos poco habitual a su temprana edad es que ya ha publicado su primer libro, además de numerosos artículos científi cos. Escuchándole se palpa pasión y entusiasmo por la profesión, pero sobre todo encontramos a un hombre agradecido, a sus padres en primer lugar y sus profesores, a todos los que le han enseñado en la vida. Si de bien nacidos es ser agradecidos, este joven dentista lo es.

¿Cómo nació su vocación por la odontología?

En realidad, antes de querer ser odontólogo quise ser piloto de cazas del ejército, pero nunca me gustaron la física y las matemáticas por lo que acabé desechando esa idea. Siempre me acompañó el sueño de querer ser futbolista, de hecho, jugué hasta los 17 años en las categorías inferiores del R.C. Celta de Vigo, edad difícil por la presión del acceso a la  universidad, por lo que mis padres pensando en lo mejor para mí me hicieron ver que el fútbol era más bien una afición, ya que pocos llegan a dedicarse profesionalmente a ello y la vida deportiva es muy corta. En cuanto a la Odontología, llevo toda mi vida “mamando la profesión”, ya que mis padres, la Dra. Victoria Peralvo y el Dr. Ángel Salgado, son estomatólogos. Desde que tengo uso de razón recuerdo las conversaciones entre mis padres hablando de casos e incluso me pasaba muchas tardes de mi infancia en el despacho de la clínica hasta que mis hermanas, Patri y Diana, volvían de entrenar al baloncesto y me recogían.

¿El optar por la Universidad Complutense de Madrid para sus estudios fue casual o una decisión meditada?

Pues resulta anecdótico y, cuando lo recuerdo, pienso que tuve mucha suerte con mi elección. Cuando llegó la relación de universidades que habían aceptado mi solicitud de acceso me encontraba en Praga, con mis amigos de toda la vida haciendo el Interrail. De aquella, había hablado con uno de mis mejores amigos, Diego, sobre la posibilidad de irnos a un piso juntos en Santiago y continuar jugando al fútbol allí. Recuerdo que en ese momento estaba en las escaleras del hostal hablando por teléfono con mis padres, quienes me dijeron que de las opciones que habían llegado creían que las mejores eran la de la Universidad de Santiago de Compostela y la Universidad Complutense. En ese momento, me decanté por irme a Madrid, sin otra motivación que vivir una experiencia nueva a cientos de kilómetros de casa, sin saber que era 12º mejor facultad de Odontología de Europa y la 24º del mundo, según el Ranking Quacquerelli Symonds (QS). Nunca volví a hablar de ello con mi amigo, y ruego me perdone si le fallé por esa decisión.

Cuadro pintado por Orión.

¿Cuál fue su sensación al terminar sus estudios de grado? ¿Y al encontrarse frente a su primer paciente con plena responsabilidad?

Me sentía liberado y con muchísimas ganas de terminar la carrera y comenzar a trabajar poniendo en práctica todo lo aprendido durante esos años. En la Universidad Complutense (UCM) nos forman estupendamente y la verdad es que en ningún momento me sentí inseguro de realizar los tratamientos que tenía que realizar. Si bien es cierto, desde que acabe me he estado formando constantemente y he sido consciente de en qué punto de mi curva de aprendizaje estaba, por lo que no me enfrentaba a tratamientos para los cuales no estaba o no me sentía capacitado en ese momento. En la UCM nos transmiten muy buenos valores basados en la ética y la buena praxis. Desde luego, si volviera a enfrentarme ante la decisión de volver a elegir donde cursar Odontología, con los conocimientos que tengo hoy en día volvería a elegir la UCM.

“… llevo toda mi vida “mamando la profesión,
… Desde que tengo uso de razón recuerdo
las conversaciones entre mis padres hablando
de casos”

Una vez graduado ha realizado dos másteres en la Universidad de Sevilla. El primero de 2014 a 2016 fue el de Odontología Familiar y Comunitaria que dirige el Profesor Castaño Seiquer. ¿Cuéntenos alguna de sus experiencias o aportaciones? ¿Les recomendaría esta experiencia a los nuevos titulados?

Sin duda alguna. El Máster de Odontología Familiar y Comunitaria se lo recomendaría a cualquier compañero recién terminada la carrera. Una parte del máster se desarrolla en el Departamento de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Virgen Macarena, en el que primero auxiliamos a los doctores y, poco a poco, vamos realizando nosotros exodoncias quirúrgicas, biopsias, tratamientos a pacientes especiales bajo anestesia local o, en casos en los que no sea posible, mediante anestesia general en el quirófano. Una segunda parte se lleva a cabo en centros de salud de la zona del Aljarafe (Sevilla), donde pasamos consulta junto al doctor titular y, finalmente, otra parte se desarrolla en la clínica del máster, la Fundación Odontología Social (FOS) atendiendo a población en riesgo de  exclusión. Es una experiencia que ayuda a tener un gran bagaje y despierta la parte más humana de esta profesión. Por otro lado, la consecución del máster aporta 120 ECTS que computan al 100% a la hora de optar a un concurso-oposición como Odontólogo de Atención Primaria, lo que resulta muy interesante.

“En la UCM nos transmiten muy buenos valores
basados en la ética y la buena praxis”

También curso el Máster de Implantología Oral posteriormente (2016 – 2018). ¿Cuál fue la experiencia de éste?

Realmente tuve claro desde que estaba en la facultad que me quería dedicar, de manera más específica, a la Cirugía Oral, por lo que el Máster de Implantología Oral de la Universidad de Sevilla que dirige el profesor Eugenio Velasco fue un modo de canalizar esta pasión. Le recomendaría este máster a cualquiera que quisiera “especializarse” en este campo ya que te aporta los conocimientos necesarios para ser competente en esta área y, sobre todo, te transmiten la importancia que tiene la planificación en los tratamientos de implantes.

A nivel profesional. ¿Qué actividad es la que le reporta más satisfacción?

Mmmmm, difícil pregunta. Mi práctica clínica se basa fundamentalmente en la Cirugía Oral, Periodoncia, Estética dental y Prótesis, sobre todo de prostodoncia fija. De estos tratamientos, quizás, los que más me gustan, son los que tienen que ver con la cirugía mucogingival. De hecho, mi TFM del Máster de Implantología Oral fue sobre las diferentes técnicas descritas de cirugía plástica periimplantaria.

Una pregunta para mojarse: ¿Qué le falta y qué le sobra a nuestras Universidades en el área de odontología?

Creo que actualmente atravesamos una situación difícil en nuestra profesión y, precisamente, uno de los grandes problemas es la plétora de profesionales. Por tanto, creo que hay un superávit en el número de odontólogos graduados cada año. En mi opinión, debería de regularse de algún modo la creación de universidades privadas y también el número de alumnos que acceden a la carrera de Odontología.

En cuanto a qué considero que falta… En general, los programas universitarios son bastante completos. Teniendo en cuenta que los dos primeros años son muy similares a los de la carrera de Medicina y que los tres siguientes son fundamentalmente Odontología, quizás reforzaría más asignaturas como “Repercusiones orales de enfermedades sistémicas” o “Patología Médica Aplicada”. Una de las enseñanzas que me ha aportado mi padre es que la boca no es un ente independiente, sino que pertenece a un ámbito mayor que es el resto del organismo y que la relación entre ambos es bidireccional. Reforzar y potenciar este tipo de asignaturas ayudarían a fijar esa idea de manera más clara en la comunidad odontológica, viendo a cada paciente como un “todo” en el que su estado sistémico repercute a nivel oral y viceversa.

A su edad no es habitual haber publicado un libro de calado científico como su obra “Historia clínica y exploración en Implantología Oral”. ¿Cómo surgió esta idea?

Surgió mientras cursaba el Máster en Implantología Oral. Nos recomendaron tomar como referencia el libro “Implantología Contemporánea” del Dr. Misch. Mientras lo estudiaba, sentía la necesidad de conocer más acerca de otros temas que en el libro no se trataban, lógico, teniendo en cuenta que es un libro publicado en el 2008. Esto me condujo a realizar revisiones sobre diversos temas, incluidos aquellos de los que versaba el libro con el fin de actualizarlos. Con ello, me surgió la inquietud de escribir un “Tratado de Implantología Oral” que le pudiera ayudar a las generaciones venideras a formarse en este maravilloso campo. Se que es un trabajo arduo, pero espero en unos cuantos años poder anunciar su publicación. Mientras avanzo en ese proyecto iré publicando otros libros, como ha sido el del titulado “Historia clínica y exploración en Implantología Oral”, recientemente publicado el pasado febrero y que puede obtenerse a través de Amazon. Lo interesante de este libro es que se trata del primer libro de habla hispana que trata sobre este tema. Su objetivo fundamental es responder a la pregunta: ¿Es mi paciente candidato a implantes? Y, si es así, ¿Qué factores debo tener en cuenta para poderlo tratar de manera exitosa, evitando posibles complicaciones? Está dirigido no sólo a estudiantes de grado o posgrado que quieran profundizar en estos conocimientos, sino también a dentistas y cirujanos maxilofaciales que actualmente ya coloquen implantes dentales y que quieran mantener actualizados sus conocimientos.

“El Máster de Odontología Familiar y Comunitaria
se lo recomendaría a cualquier compañero recién
terminada la carrera”

¿Qué proyectos profesionales tiene en este momento? ¿Hasta donde le gustaría llegar?

Creo que como la mayoría de los jóvenes mis metas las he puesto muy altas. Me gustaría seguir manteniendo la clínica familiar, Robles Dental, en la línea que ha seguido desde el 1984, momento en el cual la fundaron mis padres, como una clínica de referencia en Vigo y Marín (Pontevedra), donde se encuentran nuestros centros, con el fin de seguir dando la calidad asistencial que se ha proporcionado a nuestros pacientes desde entonces. Por otro lado, me gustaría compaginarlo con la docencia. Actualmente colaboro como docente en el Máster de Odontología Familiar y Comunitaria de la Universidad de Sevilla, lo que supone para mí un gran orgullo ya que mi formación de posgrado comenzó ahí. También me gustaría poder seguir transmitiendo, del modo que vaya surgiendo, los conocimientos que día a día voy adquiriendo. En este sentido, actualmente estoy preparando una serie de cursos sobre Plasma Rico en Fibrina y Leucocitos (L-PRF), uno de mis temas preferidos y en el que llevo actualizándome desde que terminé la carrera, y también sobre el tema del que versa el libro “Historia clínica y exploración en Implantología Oral”. Además, tengo en mente el comenzar el Doctorado de manera inminente y estoy realizando una serie de colaboraciones muy interesantes con el Dr. Alberto Salgado Velázquez que en los próximos meses se materializarán.

Habitualmente entrevistamos a profesionales más veteranos y les pedimos una recomendación para los jóvenes, en esta ocasión para no ponérselo fácil lo plantearemos al revés ¿Que recomendaría a los compañeros que ya llevan muchos años en la profesión?

Les diría varías cosas. Ante todo, que no se frustren y pierdan la ilusión por la Odontología. Es una profesión que en el día a día es muy solitaria, en la que se trabaja entre las mismas 4 paredes, con los mismos compañeros y, en muchas ocasiones, poco agradecida, pero es una profesión maravillosa. Les pediría, no les recomendaría, que trataran de encontrar los pequeños detalles que son por los que en su día estudiaron esta carrera. También les recomendaría que no se abrumaran por todos los avances tecnológicos que está sufriendo la profesión y los animaría a que se siguieran formando y que, aunque lleven muchos años trabajando, tuvieran hambre por querer ser todavía mejores profesionales.

Cuadro pintado por Orión.

¿Y a los de su generación?

A mis compañeros de profesión les diría que las cosas buenas tardan en llegar. Por desgracia vivimos actualmente en una sociedad en la que las condiciones laborales, en general, son bastante precarias a todos los niveles y, los que al final lo acaban acusando más son los jóvenes. Pero poco a poco, con paciencia y esfuerzo, todo mejora. Otro consejo que les daría es que se formen muy bien, que nunca lo dejen de hacer, y que se esfuercen por tratar de ser los mejores, porque ahora es el momento de querer “comerse el mundo” y, si no lo haces tú, el mundo te acabará comiendo a ti.

La odontología es sin duda apasionante, pero además de la profesión. ¿Qué aficiones tiene usted? ¿En qué ocupa el tiempo fuera de la profesión?

Buena pregunta. La verdad es que fuera de lo que es el trabajo diario en la clínica dedico una gran parte de mi tiempo libre a leer artículos, escribirlos, estudiar, … que, al fin y al cabo, se podría considerar también “trabajo”. Me considero un apasionado de la Odontología. Sin embargo, mis padres me enseñaron que “el tiempo es como un chicle, lo puedes estirar tanto como quieras” y también dedico tiempo, por supuesto, a Fati, mi novia, a disfrutar con mis amigos y a hacer deporte. Me levanto todos los días antes de ir a trabajar para hacer deporte y también montamos un equipo de fútbol con mis amigos de toda la vida, Robles Dental F.C. (patrocinado por nuestra clínica).

Sin embargo, una cosa curiosa es que no me gusta ver fútbol, aunque alguna que otra vez, algún partido importante me veo. También me gusta mucho el cine y pintar lienzos con pintura acrílica, aunque esta última es la actividad que suelo sacrificar por la falta de tiempo.

¿Hay a alguien por quién te sientas agradecido dentro del mundo profesional?

Por supuesto. Existen muchas personas importantes para mí dentro del gremio y seguramente me olvide de mencionar a algunas, pido disculpas por ello de antemano. En primer lugar, las personas más importantes son mis padres, de quienes aprendo todos los días y, aunque no se lo diga mucho, les estaré eternamente agradecido por haberme inculcado una educación y unos valores, y por ofrecerme la posibilidad de ser quien soy.

Otras personas importantes son Mariví Mateos Moreno y Lorenzo Arriba de la Fuente, profesores míos de la UCM durante la carrera y que con el paso de los años se han  convertido en amigos y en colaboradores de prácticamente todos mis proyectos. Me parecen unas personas honestas y que son capaces de acortar la distancia entre el profesor y el alumno. Por último, y no por ello menos importante, a Antonio Castaño Seiquer, del que no podría decir nunca nada malo. Me parece una persona maravillosa y me ha ayudado muchísimo, tanto él como Adela, su mujer. Gracias.

 

 

Historia clínica y exploración en IMPLANTOLOGÍA ORAL

Autor:
Ángel–Orión Salgado Peralvo

Colaboradores:
Lorenzo Arriba de la Fuente
Ángel Salgado García
Alberto Salgado Velázquez

 

Presentamos un breve resumen del prologo de la obra escrito por la Doctora María Victoria Mateos Moreno, profesora asociada de la U.C.M.

La escritura de un libro es una labor fascinante para quien lo escribe, a la vez que una enorme responsabilidad. El objetivo de un texto científico en medicina es ayudar al profesional y al estudiante en el aprendizaje de una materia. Y precisamente este libro, ayuda a acercarse a la buena práctica odontológica, y considera la historia clínica como pilar fundamental del tratamiento del paciente.

Hipócrates entonces ya veía la historia clínica necesaria para demostrar las causas naturales de la enfermedad y describir el curso clínico de la misma por medio de las observaciones de los síntomas de los pacientes.

En la asistencia sanitaria debe entenderse la historia clínica como una continua fuente de información, siendo esta la herramienta indispensable para individualizar e integrar todos los aspectos concernientes al ciclo asistencial. Por tanto, la historia clínica constituye la pieza clave de todo proceso médico y prueba indiscutible en el proceso judicial. Vivimos en una sociedad donde impera lo escrito, si algo no queda documentado de alguna forma parece que no ha existido. Por esto, cobra suma importancia todo lo anotado, todo lo reflejado en la historia clínica.

En una sociedad en la que se le da demasiada importancia al aquí y al ahora, de la inmediatez, estamos dejando de lado, o dando escasa importancia, a la parte más importante de cualquier rama médica, la historia clínica.

El autor ofrece un perfil poco habitual dentro del mundo académico de nuestros días, por la amplitud de su formación como por su intensa vocación. Lejos de cualquier interés inmediato, ha realizado un importante documento del más elevado nivel científico. Es una obra cuyo carácter innovador ha de ser punto de partida para el propio autor y para
los investigadores más jóvenes, y es fruto de un esfuerzo inequívoco y constante.

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