Conseguir la confianza

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JOSEP MARIA USTRELL VICEDECANO DE ODONTOLOGÍA. FACULTAD DE MEDICINA Y CIENCIAS DE LA SALUD. UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Afirma Soler(1) que la influencia que reciben las personas proviene de tres ejes: el personal (que afecta al yo interior), el vertical (que relaciona los que tienen la responsabilidad de la dirección con los que son destinatarios) y el horizontal (que se refiere a la comunidad). La integración y el equilibrio de la persona consistirá, pues, en tener bien estructurados los tres ejes. Y es en este momento cuando ya se está preparado para introducir el valor de la “confianza”: el pensamiento positivo que se manifiesta en la fe en uno mismo, en los otros o en la propia vida.

Cuando uno siente que todo va bien y el cuerpo y la mente responden a los estímulos de una forma positiva, la autoestima nos facilita un ambiente de confianza que permitirá actuar con seguridad. Por el efecto boomerang las acciones retornarán de una manera efectiva, porque nuestra actitud nos habrá ayudado a ser buenos receptores de aquello que la vida nos ofrece.

En el momento en que el cuerpo se ve atacado por agentes patógenos que provocan una disminución inmunológica y pueden derivar en enfermedad, el cuerpo y la mente ven disminuida su capacidad de ser receptivos y transmisores de todo aquello que nos concierne. Nos puede bajar la autoestima, podemos perder la confianza en nosotros e, incluso, dudar de las otras personas. Pero no tan sólo son los agentes patógenos los que nos generan dicha situación. Cualquier ataque psicológico puede derivar en la pérdida inmunológica, porque la mente deja de estar atenta y el efecto resultante será el mismo, con el agravante de que no hay más terapéutica que el diálogo con quien se tiene confianza.

Debemos ver el paciente como una persona que está enferma y volver al camino del humanismo, asumiendo nuestra responsabilidad que ahora está diluida en el equipo. La persona enferma necesita tener confianza en el profesional que la trata y el personal sanitario podrá ofrecer y recibir esta confianza, siempre y cuando su comportamiento sea cercano al paciente. Los medicamentos curan, pero más si se presentan junto con el trato humano.

Un principio fundamental en el aprendizaje en ciencias de la salud es, como opina Lopes-Nunes(2), el de estimular determinadas virtudes como son la compasión, la paciencia y la disponibilidad, que encontramos en la empatía subyacente en cualquier relación con el paciente, siendo su forma más normal de expresión. También Viñas(3) introduce otra característica: la buena disposición. Esto significa ser un profesional competente, humanista y ético; saberse poner en el lugar del otro; recordar que cada persona es diferente; dosificar la información según el paciente; ganarse su confianza; y dejar una luz de esperanza, siempre sin engañar.

“La persona enferma necesita tener confianza en el profesional que la trata”

En relación a la valoración global del paciente y su tratamiento, sería importante no estandarizar. No es correcto seguir las tendencias de forma ciega, porque lo que funciona bien en unas personas puede no funcionar de la misma forma en otras.

Carol(4) dice que, sin la exigencia y el esfuerzo del análisis, la conciencia no sabe en qué ni en quién se puede confiar. La confianza en una persona requiere observarla tal como es, y descubrir que “alguien nos está dando alguna cosa de forma generosa”. Con la confianza, las personas desarrollan las aptitudes y se enriquecen, potenciando las cualidades. Juliol(5) manifiesta que las personas no pueden evitar hacerse preguntas sobre la enfermedad, sin embargo, nunca había habido tantas personas dispuestas a confiar en el sentido de la vida y apunta que tal vez sea una reacción al cientifismo imperante. A todo esto, añade Buxarrais(6) que la raíz de la confianza es sin duda el amor, es decir, darse sin ningún tipo de interés, tan sólo por lo que uno es. En síntesis, practicar la ética de la atención a la otra persona significa mostrar en nuestro comportamiento valores tales como la consideración mutua, la solidaridad y la cura(7). La confianza es, en definitiva, uno de los valores más importantes de que disponemos para poder avanzar en la vida. Implica la creencia de que las personas serán capaces de actuar de una forma moral. ¡Cuando creamos que hay un problema, no dejemos correr la imaginación y confiemos!


  1. Soler, Josep La plaça de Diognet. Montserrat: Publ. de l’Abadia de Montserrat; 2011
  2. Lopes-Nunes, Rui Manuel. Bioética e deontologia profissional. Colectânea Bioética Hoje-IV. Coimbra: Gráf. de Coimbra, Lda.; 2002.           
  3. Viñas, Joan. Com viure la malaltia. Des de l’experiència d’un metge malalt cristià. Barcelona: Pub. Abadia de Montserrat; 2018.     
  4.  Carol, Josep. Nadal 2018. Barcelona: C. Casacuberta; 2018.
  5. Juliol, Bernat. Nadal a Montserrat. Dossier. Periòdic “ara”. 25-26/12/2018; p. 6
  6. Buxarrais, Maria Rosa; Vilafranca, Isabel. Una mirada femenina de la educación moral. Bilbao: Ed. Desclée de Brouwer; 2018
  7. Held, Virginia. The ethics of care: personal, political, global. New York: Oxford University Press;

 

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