Comentarios a la salud oral en España en el último cuarto de siglo

F. Javier Cortés Martinicorena
Estomatólogo. Doctor en Medicina y Cirugía

En la pasada Expodental, se presentó la monografía editada por la FDE “La salud Oral en España: análisis de un cuarto de siglo” sobre el estado de salud y los servicios de odontología.

Gracias a la labor continuada de un equipo de buenos profesionales -colegas dentistas-disponemos de una visión perspectiva muy útil de cómo va evolucionando la salud oral de los españoles y sus servicios. El resumen es que la salud ha mejorado notablemente en estos 25 últimos años, y más si nos retraemos a los primeros datos de los años 1980, pero no así los servicios públicos que apenas lo han hecho.

La salud es un factor biológico (y social) íntimamente ligado al estatus socioeconómico y así lo vemos encuesta tras encuesta, no importa el país de que se trate. Analizadas por partes, y refiriéndonos solo a los indicadores más comunes sobre la población, la realidad y la proyección que emergen podrían ser las siguientes:

La caries dental en dentición permanente ha descendido claramente, aunque su ritmo de bajada es ahora menor; la fracción tratada de esas lesiones alcanza ya el 66-77% según edades. Lamentablemente, esta es una enfermedad que, con los conocimientos y los medios de hoy, no parece erradicable y nuestra profesión tiene todavía mucho margen de mejora para su control porque los tratamientos preventivos siguen siendo minoritarios. En donde sí que hay que poner el foco es en la caries en dentición temporal que no desciende y se mantiene en una prevalencia considerable (31% a los 5 años) y con una falta de tratamiento generalizada (IR 18% a los 5 años). Esto no es una característica española porque es bastante común al resto de países occidentales. Las nuevas prestaciones de la cartera común de servicios del Sistema Público incluyen la atención dental desde los 0 años y estos serán unos indicadores importantes de la eficacia de la medida implantada.

Mejora también el número de dientes presentes en boca y lo hace también el número de edéntulos entre los mayores, que se reduce un 72%. Cabe esperar todavía una mejora continuada en los próximos años -incluso décadas- debido a este descenso de la caries y el aumento de tratamiento conservador de las generaciones más jóvenes.

La salud periodontal -más difícil de medir que la caries- ofrece cifras fluctuantes pero estables. Las formas menores de afección están muy presentes, pero las severas apenas afectan a un 6-7% de los adultos jóvenes y entre los mayores afectan al 28%.

En consecuencia, y debido a que la enfermedad es un proceso dinámico y las encuestas son una instantánea del momento -siempre hay enfermedad en evolución-, las necesidades de tratamiento, aunque han ido descendiendo paulatinamente, siempre existen y se mantienen en unos niveles que no permiten bajar la guardia: han descendido globalmente un 35-45% según edades y tipos, pero todavía siguen siendo necesarios en un 15-35% según áreas y edades. Por ejemplo, entre el 7-14% de los adultos tiene necesidad de una extracción aun siendo prácticamente el único tratamiento cubierto por la sanidad pública en esas edades. En este descenso hay que ver una mayor preocupación por la salud, la percepción de la necesidad de mantener una boca en buen estado, de mantener una función y una estética adecuadas y la proliferación de clínicas dentales desde finales del siglo pasado, junto a esa mejora de indicadores de salud mencionada anteriormente. Los más mayores arrastran una historia dental que arranca a mediados del siglo pasado cuando ni la preocupación, ni el conocimiento, ni los medios eran los que son ahora. Por tanto, sus indicadores son comparativamente peores y acumulan las mayores necesidades no cubiertas.

La ampliación de la cartera común se servicios de salud bucodental del Sistema Nacional de Salud incorpora prestaciones que se quedan muy cortas. Sin duda son bienvenidas porque mejorarán la salud de las personas de los colectivos elegidos, pero estos son muy específicos y no alcanzan a las mayores necesidades de la población. Es necesario reconocer -que la Administración sanitaria reconozca- que la salud oral es inseparable de la salud general y que esta no es plena si la anterior no está atendida. Por suerte, hemos visto que sí lo está en buena parte, pero no con carácter universal y financiado como la salud general, si no con el esfuerzo individual y privado de la población. Somos la única área sanitaria cuyo Sistema Público no protege a las personas más que en una ínfima medida y algún día esta situación deberá cambiar.