
La boca es una maravillosa creadora de sonrisas, capaz de materializar todos los tipos de besos e imprescindible para proclamar todas las palabras. Pero la boca también es un medio hostil: permanentemente húmeda, con temperaturas extremas que oscilan entre los 0 y 60 grados centígrados y donde se ejercen las mayores fuerzas biomecánicas por centímetro cuadrado de nuestro organismo en el diario esfuerzo para masticar. Los dientes son sus habitantes naturales. La han acompañado durante toda su evolución y son indispensables para que todas sus funciones puedan ser llevadas a cabo. A ello se suman las exigencias estéticas y que, cuando sucumben a la hostilidad, sus restauraciones tengan que ser realizadas con materiales igual de resistentes y lo menos visibles posible. En todo caso, se ven obligados a ser fuertes ante la compresión, soportar la flexión y la tensión en grados extremos y resistir la corrosión por la humedad, los cambios de temperatura y la acidez. Pero cuando se produce dolor en los mismos, este dolor es insufrible e insoportable. «Me gustaría ser valiente, pero mi dentista me asegura que no lo soy», afirmaba nada menos que Jorge Luis Borges, el maestro de las palabras medidas exactas, para definir, con un simbolismo dentario, su manera personal de afrontar la vida a través de su boca y sus dientes. Permítanme que me quede con esta expresión de valentía subyugada al dolor causado por los dientes, que el maestro argentino expresaba con palabras exactas. De su mano, quiero referirme a la patrona de la Odontología y a su significado en nuestra profesión, ahora que acabamos de celebrar su festividad en todos los territorios de nuestro país.
En el año 200 de nuestra era, nació en Egipto, más concretamente en la ciudad de Alejandría, Apolonia. Era hija de un cualificado funcionario por lo que recibió una educación de excelencia que sin duda potenció sus grandes aptitudes innatas para el conocimiento y la reflexión. Además, tenía a su disposición la Biblioteca de Alejandría, lo que debió reforzar su formación y sus dotes intelectuales. La tradición dice que Apolonia se convirtió al cristianismo cuando observó que su madre rezaba a la Virgen María para poder concebir más hijos y, fruto de la formación adquirida a través de sus estudios, parece ser que predicó la fe cristiana desde su juventud, llegando a ocupar uno de los grados máximos de la jerarquía católica: dictante de catequesis.
Entre los años 244 y 248, el emperador Filipo el Árabe preparaba la conmemoración festiva del milenio de la fundación de Roma. Aunque Filipo era pro-cristiano, no evitó que se cometieran sangrientas atrocidades contra los cristianos tras profetizarse diversas calamidades, siendo víctimas de repetidas y sangrientas persecuciones pues representaban un ataque a las creencias politeístas y al orden administrativo establecido. Todas estas persecuciones desembocaron, al final de su imperio, en la conocida como “persecución de Decio”, que fue especialmente cruenta.
En ese revuelo y agitación social, Apolonia fue acusada de promover el levantamiento contra la autoridad romana siendo sentenciada a recibir castigo corporal en la boca con la extracción violenta de todos sus dientes y la destrucción de sus maxilares a golpes. ¿Pueden imaginarse mayor tortura…?
San Dionisio, obispo de Alejandría en aquella época, relata los sufrimientos de sus feligreses en una carta dirigida a Fabio, obispo de Antioquía, que se ha conservado. En ella relata que “en ese tiempo Apolonia, parthénos presbytis (se refiere al cargo de catequista), era considerada importante. Esos hombres la agarraron y con repetidos golpes rompieron todos sus dientes. Entonces amontonaron palos y encendieron una hoguera afuera de las puertas de la ciudad, amenazando con quemarla viva si ella se negaba a repetir, después de ellos, palabras impías, como blasfemias contra Cristo o invocación a dioses paganos. A petición propia, fue ligeramente liberada, saltando ella rápidamente sobre el fuego, quemándose hasta la muerte”.
El martirio de Apolonia se hizo muy popular durante la Edad Media, tal y como narra Santiago de Vorágine en términos parecidos a los de san Dionisio en la Leyenda dorada, texto fundamental para la hagiografía cristiana medieval: «ofrendando devotamente su alma a Dios y dispuesta a sufrir cuantas penalidades quisieran infligir a su castísimo cuerpo dejóse conducir por los malvados esbirros, los cuales lo primero que hicieron al apoderarse de la virtuosa virgen fue romperle todos sus dientes con satánica crueldad«.
En el siglo XIII, el médico portugués Petrus Hispanus que posteriormente se convertiría en el Papa Juan XXI, en su obra “Thesaurus pauperum” proponía: «todo hombre que tenga mal de dientes y se encomiende a Santa Apolonia, y haga oración se le quitará el dolor”, creando la costumbre de encomendarse a Santa Apolonia o hacerle una “oración” cuando se padecía con los dientes. Esta costumbre se consolidó, alcanzándose la creencia popular de que si cuando se sufría un dolor en la dentadura se rezaba a Santa Apolonia, el dolor desaparecía.
Elevada a la condición de mártir y, posteriormente, santa, Apolonia acabó siendo considerada la patrona de la Odontología. Debido a la tradición según la cual le fueron extirpados los dientes como parte esencial de su tortura, a santa Apolonia se la representa en la iconografía como una joven doncella sosteniendo en la mano unas tenazas y sus dientes arrancados sobre una bandeja, junto con la palma simbólica del martirio sufrido. Su festividad se celebra todos los 9 de febrero.
En el ámbito popular, aparece en multitud de coplas, canciones y rimas a lo largo de la historia y la literatura del Siglo de Oro también la recoge con gran frecuencia. Les dejo, para finalizar por hoy, dos de mis referencias preferidas, del Quijote y de la Celestina:
- «¡cuitada de mí! –replicó el ama–. ¿La oración de Santa Apolonia dice vuestra merced que rece? Eso fuera si mi amo lo fuera de las muelas, pero no lo ha sino de los cascos».
- «(Celestina a Melibea): una oración, señora, que le dixeron que sabías de Santa Apolonia para el dolor de muelas».
Irene Roch







