Hablamos con Alberto Monje

Master in Science en Periodoncia por Departamento de Periodoncia y Medicina Oral de la Universidad de Michigan, USA (2013-2016). Recipiente de ITI Scholarship 2016-2017 en el Departamento de Cirugía Oral de la Universidad de Berna (Suiza). Board americano en Periodoncia por la Academia Americana de Periodoncia (ABP). Miembro de expert council, Osteology Foundation. Miembro de junta ejectiva de SEPA. Doctor en Odontología (PhD) por la Universidad de Granada (2019). Editor asociado de revista “Journal of Esthetic and Restorative Dentistry”,“Clinical Implant Dentistry and Related Research” e “International Journal of Oral Implantology”. Profesor adjunto de departamento de Periodoncia, Universitat Internacional de Catalunya, Barcelona. Profesor adjunto de departamento de Periodoncia y Medicina Oral, Universidad de Michigan, Ann Arbor. Profesor visitante en departamento de Periodoncia, Universidad de Berna, Suiza Autor de más de 160 publicaciones en revistas internacionales en el área de periodontal e Implantología y numerosos capítulos en libros referentes en el area. Clínica exclusiva en periodoncia e implantes, CICOM, Badajoz. Co-editor del libro: “Unfolding peri-implantitis”. 

¿Qué te impulsó a estudiar odontología?

Desde muy joven tuve interés por las ciencias de la salud, pero lo que realmente me atrajo de la odontología fue su combinación única entre biología, técnica y toma de decisiones clínicas. Me parecía, y me sigue pareciendo, una disciplina en la que el conocimiento científico se traduce de forma muy directa en beneficio para el paciente. Esa capacidad de impactar de manera tangible en la salud y calidad de vida de las personas fue, sin duda, el principal motor.

¿Qué recuerdos destacas de tu etapa universitaria?

Recuerdo especialmente la etapa clínica, porque es donde realmente tomas conciencia de la responsabilidad que implica la profesión. También destacaría la importancia de los mentores: profesores que no solo enseñaban técnica, sino que transmitían criterio clínico y pensamiento crítico. Con el tiempo, te das cuenta de que esa base es lo que marca la diferencia en tu desarrollo posterior.

¿Cómo diseñaste tu formación internacional?

Fue un proceso progresivo, no algo completamente planificado desde el inicio. A medida que avanzaba, entendí que, si quería profundizar realmente en áreas como la periodoncia e implantología, tenía que salir fuera y formarme en entornos con alta exigencia académica y clínica. Busqué centros con tradición investigadora y con volumen clínico relevante. Y sí, encontré lo que buscaba, pero también algo más importante: entendí que la formación no es un destino, sino un proceso continuo.

¿Cómo valoras la enseñanza de la odontología en España?

España tiene una base formativa sólida, pero creo que existe margen de mejora en la integración entre ciencia y práctica clínica. En ocasiones, la enseñanza puede estar demasiado orientada a la técnica y menos al razonamiento clínico basado en la evidencia. El reto está en formar profesionales que no solo sepan hacer, sino que sepan por qué hacen lo que hacen.

Periodoncista o implantólogo ¿Cuál de las dos es la más importante en tu práctica?

Para mí no son disciplinas separadas. La implantología moderna no puede entenderse sin una base sólida en periodoncia. En mi práctica, la periodoncia es el pilar sobre el que se construye todo lo demás. El manejo de los tejidos y la comprensión de la enfermedad son fundamentales.

¿La implantología viene tras el fracaso de la periodoncia?

Esa es una visión simplista que hoy en día está superada. El objetivo no es sustituir dientes por implantes, sino mantener la salud oral a largo plazo. Hay casos en los que el implante es la mejor opción, pero siempre dentro de una planificación global. No se trata de fracaso, sino de indicación adecuada.

Recientemente se presentó el Estudio Delphi SEPA-Ticare, sobre salud periimplantaria que coordinaste con la Dra. Ana Molina. ¿Qué nos puedes destacar de sus conclusiones?

Una de las principales conclusiones es la necesidad de estandarizar criterios en salud periimplantaria. Existe variabilidad en diagnóstico y tratamiento, y eso dificulta avanzar como comunidad científica. El estudio pone de manifiesto la importancia del mantenimiento, la prevención y la toma de decisiones basadas en consenso y evidencia.

¿Qué es gapZero®?

Es un concepto que busca minimizar o eliminar el microgap en la conexión implante-pilar, que es un factor clave en la colonización bacteriana y en la inflamación periimplantaria. La idea es ir más allá del diseño convencional y abordar el problema desde el origen, combinando ingeniería y biología para mejorar la estabilidad a largo plazo.

En el tercer cuatrimestre del pasado año se editó la edición en lengua española del libroUnfolding la Periimplantitis DIAGNÓSTICO-`PREVENCIÓN-TRATAMIENTO. ¿Cómo nació esta obra? ¿A quién va dirigida?

Nace de la necesidad de ordenar el conocimiento existente y ofrecer una visión estructurada del diagnóstico, la prevención y el tratamiento. Está dirigido tanto a clínicos como a profesionales interesados en profundizar en esta patología, con un enfoque práctico pero basado en evidencia. Nace de la necesidad de ordenar el conocimiento existente y ofrecer una visión estructurada del diagnóstico, la prevención y el tratamiento. Está dirigido tanto a clínicos como a profesionales interesados en profundizar en esta patología, con un enfoque práctico pero basado en evidencia.

En febrero y durante el Congreso de Ticare se presentó la Fundación Moving for Care, de la que eres patrono. ¿Qué opinión te merece esta iniciativa de Mozo Grau – Ticare? ¿Cuál es su objetivo? ¿Qué supone para ti estar en este patronato?

Es una iniciativa con un fuerte componente científico, centrada en mejorar la salud periimplantaria. Para mí, formar parte del patronato es una responsabilidad y una oportunidad para contribuir desde la odontología a un impacto más amplio. Es un proyecto con propósito real.

¿Dónde te encuentras más cómodo en la faceta de clínico o en la de investigador?

Ambas facetas son complementarias. La clínica te plantea preguntas, y la investigación te ayuda a responderlas. Personalmente, intento mantener un equilibrio, porque creo que es ahí donde realmente se aporta valor.

¿Qué proyecto tienes en marcha actualmente?

Principalmente centrados en periimplantitis, salud periimplantaria y desarrollo de protocolos clínicos más predecibles. También en la integración entre innovación tecnológica y práctica clínica.

Consejo a un joven odontólogo

Que invierta en formación de calidad y, sobre todo, en desarrollar pensamiento crítico. No todo vale, y no todo lo nuevo es mejor. Es importante aprender a filtrar y a construir criterio propio.

¿Y a quien quiera investigar?

Que tenga paciencia y constancia. La investigación es un proceso exigente, pero muy enriquecedor. Y, sobre todo, que busque buenos mentores y entornos donde se fomente la excelencia.

¿Clínico o investigador?

Ambas facetas son complementarias. La clínica te plantea preguntas, y la investigación te ayuda a responderlas. Personalmente, intento mantener un equilibrio, porque creo que es ahí donde realmente se aporta valor.