Carolina Medina Díaz.
Presidenta Asociación Latinoamericana de Odontopediatría.

La Dra. Aída Carolina Medina Díaz es odontopediatra. Tiene una maestría y un doctorado por la Universidad Central de Venezuela. Durante más de 25 años, ha trabajado en los campos académico, clínico y de liderazgo dentro de la odontopediatría y la ortodoncia interceptiva. Como Profesora Titular en el Departamento de Odontopediatría y Ortodoncia de la Universidad Central de Venezuela, estuvo a cargo de enseñar Ortodoncia Interceptiva en programas de posgrado. En el área clínica, forma parte del equipo de salud bucal pediátrica del Hôpital des Enfants, que pertenece al Centre Hospitalier Universitaire Vaudois (CHUV). Ahora, preside la Asociación Latinoamericana de Odontopediatría (ALOP). Es editora de la *Revista de Odontopediatría Latinoamericana*. Es miembro activo de Proyecto Mayú. Durante su carrera, ha combinado la excelencia académica, la habilidad clínica, el trabajo humanitario y la participación internacional. Sus esfuerzos han ayudado a impulsar la odontología pediátrica en muchos niveles.
El próximo mes de noviembre, los días 13 a 15, en Barcelona, España, será uno de los conferenciantes que participará en la Cumbre Bianual de la Asociación Internacional de Odontopediatría, ya que esta asociación eligió la candidatura presentada por la Sociedad Española de Odontopediatría.
El título de su ponencia resulta muy interesante para odontopediatras, odontólogos generales y ortodoncistas: Manejo de las alteraciones de erupción: toma de decisiones clínicas basada en la evidencia.
Al hablar de odontopediatría la primera cuestión que suele plantearse es la caries, el título de su conferencia en el próximo congreso SEOP, apunta en otra dirección. ¿Qué problema(s) de salud infantil quiere trasladar al conocimiento de los asistentes?
La caries sigue siendo el principal problema de salud bucal en la infancia. Sin embargo, no es el único. En esta conferencia quiero centrarme en los trastornos de la erupción dentaria. A veces pasan desapercibidos o se diagnostican demasiado tarde. Esto puede tener consecuencias importantes para la función, la oclusión y el desarrollo de la dentición.
Cuando un diente no erupciona como esperamos, no basta con pensar que “todavía no ha salido”. Es necesario preguntarse por qué y realizar un diagnóstico diferencial que contemple factores locales, sistémicos, genéticos y ambientales. Detectar estas alteraciones a tiempo puede cambiar de forma importante el pronóstico y evitar tratamientos más complejos en el futuro.
Los problemas eruptivos son el espacio de su intervención. ¿En general considera que están siendo adecuadamente diagnosticados y tratados por los odontólogos, tanto generalistas como odontopediatras?
Algunos trastornos eruptivos son relativamente frecuentes y fácilmente diagnosticables, pero otros son menos conocidos y pueden confundirse con una variación normal del desarrollo. Aunque los programas académicos pueden variar, los odontopediatras cuentan con una formación especializada que les permite diagnosticar oportunamente los trastornos de erupción, que en otros casos pueden pasar desapercibidos. La importancia radica en determinar cuál es la etiología de este retraso, si se trata de un evento aislado o está relacionada con otras patologías como quistes, tumores o algún trastorno sistémico.
Su actividad profesional la realiza en el Centro Hospitalario Universitario Vaudois (CHUV), Suiza. ¿Cuéntenos cómo es este centro?
El CHUV, el Centre Hospitalier Universitaire Vaudois, está en Lausana, Suiza, y es uno de los grandes centros hospitalarios universitarios del país. Mi actividad se desarrolla en el área de medicina dentaria del Hôpital de l’Enfance, donde atendemos pacientes pediátricos con diversas necesidades complejas de tratamiento y situación de discapacidad. Es un centro que prioriza el tratamiento interdisciplinario integrando el tratamiento odontológico con la atención médica y, cuando es necesario, anestesia general.
Para mí ha sido una experiencia muy valiosa. Me ha permitido usar la formación que recibí en Latinoamérica y combinarla con los métodos de atención suizos. También ha ayudado a aumentar el conocimiento y compartirlo con los odontopediatras en Latinoamérica.
Es usted miembro del “Proyecto Mayu”. ¿Nos puede contar en qué consiste?
El Proyecto Mayu ocupa un lugar muy especial en mi corazón. Mayu es una palabra del dialecto pemón que significa trabajar en comunidad unidos para lograr soluciones. Es un grupo de extensión de la Universidad Central de Venezuela que lleva atención médica y odontológica a las poblaciones más vulnerables de Venezuela.
Los estudiantes, junto con especialistas de varias áreas médicas y odontológicas, llevan salud a las comunidades que más lo necesitan. Trabajan sin buscar beneficio propio y siempre pensando en el bien común.
Proyecto Mayu es una iniciativa de atención médico-odontológica dirigida a comunidades rurales e indígenas de Venezuela que tienen un acceso muy limitado a los servicios de salud. Nuestro objetivo no es solo atender la enfermedad cuando aparece. También trabajamos de forma proactiva con acciones de prevención, diagnóstico y tratamiento.
Nuestro objetivo no es solo atender la enfermedad cuando aparece. También trabajamos de forma proactiva con acciones de prevención, diagnóstico y tratamiento.
Hay además dos componentes que considero especialmente importantes. Por una parte, ofrecemos a estudiantes universitarios la oportunidad de aprender directamente en el terreno junto a profesionales con experiencia, adquiriendo una visión mucho más amplia de la realidad sanitaria de estas comunidades. Por otra, desarrollamos investigaciones y proyectos científicos que permiten obtener datos epidemiológicos y conocer mejor las necesidades de las poblaciones que atendemos.
Para mí, Mayu representa precisamente esa combinación que considero fundamental en salud: servicio, formación e investigación. No se trata solamente de ir a una comunidad a realizar una jornada asistencial, sino de intentar comprender sus necesidades, generar conocimiento y contribuir de manera sostenible a mejorar sus condiciones de vida.
La formación es clave para el conocimiento de los hábitos más adecuados para el cuidado de la salud. ¿Cree usted que los odontopediatras están bien formados e informados sobre las rutinas más convenientes para prevenir enfermedades?
Hoy tenemos más información científica que antes. El reto es convertir ese conocimiento en consejos claros, prácticos y basados en evidencia. Sin duda, uno de los pilares de la odontopediatría es prevenir y mantener la salud bucal. Todas las asociaciones de odontopediatría recomendamos que la primera consulta dental sea cuando sale el primer diente. Así podemos educar y prevenir la caries y los problemas de oclusión.
Los odontopediatras, por definición, tenemos la formación más sólida en las rutinas de prevención, como nutrición, hábitos, sueño, higiene, exposición a azúcares, uso de fluoruros y lactancia. Por eso, debemos estar incluidos en los programas de salud bucal infantil y en la creación de políticas preventivas.
Los odontopediatras, por definición, tenemos la formación más sólida en las rutinas de prevención … Por eso, debemos estar incluidos en los programas de salud bucal infantil y en la creación de políticas preventivas
¿Cuáles son los hábitos de alimentación que usted recomienda para cuidar la salud bucal de los niños? ¿Qué, incidencia tienen en la erupción?
En vez de hablar de alimentos “buenos” o “malos”, debemos fijarnos mucho en la frecuencia y el patrón de consumo, sobre todo de azúcares libres. Para cuidar la salud bucal, es mejor tener una alimentación variada y balanceada, comer alimentos poco procesados, tomar agua de forma habitual y evitar la exposición frecuente a productos azucarados.
En cuanto a la erupción, debemos diferenciar dos conceptos. La alimentación y el estado nutricional son importantes para el crecimiento y el desarrollo general del niño. Por eso, pueden influir cuando hay déficits nutricionales importantes o ciertas enfermedades sistémicas. Sin embargo, no debemos atribuir cualquier alteración eruptiva a la alimentación.
Cuando vemos un cambio en la erupción, debemos hacer una evaluación completa. Hay que pensar en varios factores antes de decir que existe una relación de causa.
Un buen diagnóstico es la clave de una buena praxis profesional. ¿Qué pruebas diagnósticas considera deben realizarse a los pacientes pediátricos, con los medios actuales que la ciencia pone a nuestra disposición?
La anamnesis y la historia clínica forman la base de cualquier diagnóstico. Según lo que se observe y la etapa de la dentición, se recomienda hacer radiografías. Estas pueden ser periapicales o ir acompañadas de ortopantomografias.
En muchos casos de problemas en el desarrollo, se recomienda hacer imágenes tridimensionales como la tomografía de haz cónico. Esto permite localizar dientes supernumerarios, quistes y otros problemas. En algunos países, se usa la resonancia magnética como primera opción para diagnosticar enfermedades de tejidos blandos. Así se evita la exposición a radiaciones ionizantes.
A partir de ahí, se deben pedir las pruebas de forma individual. La radiografía panorámica puede ser muy útil para ver cómo se desarrollan y dónde están los dientes permanentes. También ayuda a detectar algunos problemas de erupción. Las radiografías intraorales dan información extra. En algunos casos, la CBCT puede ser muy útil si necesitamos una evaluación tridimensional precisa.
Pero no debemos olvidar dos principios. Indicación y proporcionalidad. En niños, debemos reducir la exposición a radiación y pedir cada prueba solo cuando la información que da pueda cambiar nuestro diagnóstico o nuestra conducta clínica.
Actualmente, también contamos con herramientas digitales que hacen más fácil la planificación y el seguimiento. Sin embargo, la tecnología debe servir para apoyar el diagnóstico. No debe sustituirlo.
Respecto a los materiales y técnicas que se usan en odontopediatría. ¿Ha habido muchas novedades en los últimos tiempos? ¿Cuáles son las más significativas?
Sí, hemos vivido una evolución importante, aunque probablemente la mayor transformación no está en un material concreto, sino en el cambio hacia una odontología más preventiva, mínimamente invasiva y basada en el riesgo individual del paciente.
Más allá de los materiales, el concepto de mínima intervención marca un antes y un después en la odontopediatría. Permite considerar todas las características del paciente antes de decidir cualquier intervención o remoción de estructura dental. En la odontología restauradora infantil, los materiales bioactivos cambian la forma de tratar a los pacientes. En la terapia ortodóncica, el uso de alineadores ortodóncicos es la innovación más reciente y puede ser muy útil en ciertos casos.
.. contamos con herramientas digitales que hacen más fácil la planificación y el seguimiento. Sin embargo, la tecnología debe servir para apoyar el diagnóstico. No debe sustituirlo
En España se lucha en estos momentos por conseguir el reconocimiento oficial de las especialidades en odontología y la odontopediatría es una de ellas, aunque no este entre las prioridades del Gobierno. ¿El odontopediatra puede abarcarlo todo, o vamos ya tarde y habría que crear especialidades dentro de la odontopediatría??
Desde la SEOP y con apoyo también de la ALOP se han llevado iniciativas hacia el reconocimiento de la especialidad de la odontopediatría. Aunque es una especialidad amplia, definida por el grupo de edad de los pacientes, a diferencia de las demás especialidades que se diferencian por sus técnicas específicas, los programas de formación son amplios y abarcan todo.
Sin duda, cada especialista puede enfocar su práctica en ciertos grupos o técnicas. Sin embargo, la formación abarca todos los aspectos de la salud bucal infantil.
Hoy vemos pacientes con enfermedades sistémicas complejas, trastornos del desarrollo, cambios en la cara y el cráneo, necesidades especiales, lesiones, problemas de erupción dental y casos que necesitan trabajar de cerca con otras especialidades.
Por eso pienso que el futuro está en una odontopediatría integral, pero muy interdisciplinaria. En vez de preguntarnos si debemos dividir la especialidad, deberíamos asegurar una formación especializada sólida. También debemos crear áreas de capacitación avanzada para quienes quieran aprender más en ciertos campos.
¿Qué cualidades debe reunir el odontólogo que se dedica a la atención de niños?
Alto estándar ético, valor humano y empatía. Todas las otras técnicas y estrategias para manejar la conducta se pueden aprender. Pero la base es ser una buena persona.
Un buen odontopediatra sabe escuchar y observar. Ajusta su forma de comunicarse según la edad y el desarrollo de cada paciente. Logra que tanto el niño como sus padres confíen en él.
¿Puede darnos una recomendación para quienes estén pensado en dedicarse a la odontopediatría?
Les diría que no elijan la odontopediatría solo porque “les gustan los niños”. Es una especialidad exigente. Requiere una preparación científica, clínica y humana sólida. También necesita empatía por el paciente y su familia, además de amor por la profesión.
Que estudien. Que aprendan a leer la evidencia con ojo crítico y que mantengan siempre la curiosidad. Que sigan formándose y que busquen mentores y equipos de trabajo que les ayuden a crecer.
Y, sobre todo, que recuerden que cada niño que atendemos no es solo un paciente pequeño. Es una persona que está creciendo, y nuestras decisiones pueden afectar su salud durante toda su vida.
En cada niño que atendemos nuestras decisiones pueden afectar su salud durante toda su vida.
Su trabajo es muy demandante. ¿Tiene tiempo libre? ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
Sí, aunque hay que aprender a encontrar ese tiempo. Me gusta mantenerme activa físicamente, especialmente correr, y también disfruto del yoga y de viajar. También disfruto mucho de estar en contacto con la naturaleza, desconectar y recuperar perspectiva.
¿Qué necesita hoy la odontopediatría?
Creo que necesitamos seguir acercando la ciencia a la práctica clínica. Tenemos una enorme cantidad de conocimiento, pero aún existe una brecha entre la evidencia científica y lo que ocurre a diario en las consultas.
También necesitamos fortalecer la investigación en odontopediatría, generar evidencia a partir de nuestros propios pacientes y contextos, y comunicar mejor ese conocimiento tanto a los profesionales como a las familias.
Nuestro objetivo no es simplemente tratar dientes: es contribuir a que los niños crezcan con una buena salud bucal y una relación positiva con su propia salud y con la atención odontológica.









