
Odontóloga. Máster en Cirugía bucal e Implantología.
Odontóloga de Atención Primaria.
Vocal de SESPO y co-presidenta de EADPH 2017-2018.
A lo largo de treinta años he tenido la fortuna de recorrer caminos muy diversos dentro de la odontología, siempre con una misma idea en mente: trabajar para que la salud bucodental forme parte esencial de la salud integral de las personas. Cuando recibí la invitación para escribir este artículo, lo viví como una oportunidad para detenerme y reflexionar sobre un trayecto profesional que, más que una sucesión de etapas ha sido un compromiso constante y evolutivo con la salud pública bucodental. Una mirada atrás por lo construido, pero también consciente de los retos que aún debemos afrontar.
Mi trayectoria en la odontología pública empezó en 1996, en un momento en el que los programas comunitarios dependían en gran medida del esfuerzo individual de profesionales que creíamos firmemente en la prevención. Mi formación como Máster en Cirugía e Implantología en la UB marcó profundamente mi manera de ejercer. Pronto constaté una realidad a menudo poco reconocida: la odontología de atención primaria es quirúrgica, aunque está fuera del ámbito hospitalario, resolviendo situaciones complejas con recursos limitados y un alto nivel de responsabilidad clínica.
la odontología de atención primaria es quirúrgica, aunque está fuera del ámbito hospitalario
Más adelante, en 2008, asumir la organización del congreso nacional de la Sociedad Española de Epidemiología y Salud Pública Oral (SESPO) supuso un punto de inflexión. No solo consolidó mi vínculo con esta sociedad científica, sino que me permitió descubrir una comunidad rigurosa y profundamente comprometida con la equidad. A partir de entonces, mi incorporación a su junta directiva ha guiado buena parte de mi actividad profesional y científica. Durante tres años fui la directora del programa PADI del Servicio de Salud Balear, y mi crecimiento en este ámbito traspasó las fronteras con una perspectiva internacional a través de mi participación desde 2016 en la European Association of Dental Public Health (EADPH), primero como representante de SESPO, y en 2018 con la responsabilidad de organizar su congreso europeo en Palma de Mallorca.
Esta colaboración me permite participar en varios estudios internacionales que demuestran que, aunque los contextos sanitarios difieran entre países, los grandes desafíos de la salud bucodental —los determinantes sociales, las desigualdades en el acceso o la necesidad de políticas preventivas— son universales y requieren una visión coordinada y ambiciosa. La epidemiología demuestra claramente que la caries, la enfermedad periodontal, la pérdida de dientes o los hábitos preventivos siguen patrones estrechamente ligados a factores socioeconómicos. Estos datos nos obligan a exigir políticas públicas sensibles a la realidad social y estrategias preventivas que no dejen atrás a los grupos más vulnerables.
Nuestro país cuenta con un sistema odontológico mayoritariamente privado, donde la odontología pública sigue siendo minoritaria, poco conocida por la ciudadanía y con una cartera de servicios limitada. Los avances logrados en los últimos años, como la ampliación de la cartera común de servicios, son pasos necesarios hacia una mayor equidad, pero todavía insuficientes para garantizar un acceso justo y sostenido en todas las etapas de la vida.
El carácter descentralizado del sistema sanitario español añade complejidad a este escenario. Las diferencias en prioridades políticas y asignación presupuestaria entre comunidades autónomas dificultan una estrategia nacional coherente. Aunque ya existe una estructura de coordinación interregional que incluye al Ministerio de Sanidad, sociedades científicas como SESPO, el Consejo General de Dentistas y representantes autonómicos, resulta imprescindible reforzarla y dotarla de mayor legitimidad, incorporando la voz de las asociaciones de pacientes.
En paralelo, una parte significativa de mi trabajo se ha centrado en la atención a colectivos especialmente desfavorecidos, como las personas con discapacidad intelectual y neuromuscular. He colaborado con Aspace y con otras entidades sociales. Este ámbito es un reto que exige sensibilidad, formación continua y una auténtica visión comunitaria.
Desde el punto de vista organizativo, considero que el modelo más adecuado para avanzar hacia una mayor equidad pasa por fortalecer progresivamente un sistema público que cuente con la colaboración del sector privado. Aunque la cobertura universal total es un objetivo deseable, a corto plazo resulta poco viable debido a la limitada capacidad asistencial del sector público. Un modelo mixto, bien regulado, permitiría ampliar la cobertura sin renunciar a la calidad ni a la equidad.
En cuanto a prestaciones, debemos ser ambiciosos y claros. El sistema debe garantizar la prevención y el tratamiento de las principales enfermedades bucales en todas las etapas de la vida, asegurando además el acceso universal a los tratamientos que permitan mantener la función, la nutrición y la calidad de vida.
Con toda esta experiencia acumulada, sigo defendiendo que la especialidad odontológica que tendría verdadero sentido en el sistema español sería la de Odontología de Familia y Comunitaria. Un modelo con formación reglada y supervisada en centros públicos, capaz de integrar la prevención y los tratamientos. Renunciar a este modelo sería un error que acabaría pagando la ciudadanía, especialmente quienes dependen del sistema público para proteger su salud bucodental.
la especialidad odontológica que tendría verdadero sentido en el sistema español sería la de Odontología de Familia y Comunitaria
Con la mirada puesta en el futuro, afronto con ilusión mi participación en el comité organizador del XXI Congreso SESPO Girona 2026. Será un espacio de reflexión sobre innovación, equidad, tecnología responsable y fortalecimiento del ámbito público.
Hoy, tras treinta años, sigo convencida de que la prevención, la equidad y la mirada comunitaria deben seguir guiando nuestro camino. La salud es un derecho. La salud bucodental no puede ser un privilegio, sino un derecho real y efectivo para toda la población.










