Soledad Ruiz-Capillas y García. Una dentista de la Escuela de Cajal

Con motivo de la celebración del “Año Cajal”, sensu estricto “Año de Investigación Santiago Ramón y Cajal 2022[1]”, que en realidad abarcó los de 2022 a 2025, se han desarrollado varios asuntos relacionados con quien fuera “Premio Nobel de Medicina o Fisiología” en 1906. Uno de ellos ha sido la puesta en valor de la actividad desarrollada por las mujeres, escasas, que trabajaron al lado del sabio español o formaron parte de su escuela, entre ellas, en este segundo caso, la licenciada en Medicina doña Soledad Ruiz-Capillas y García, posteriormente ejerciente con el título de “Odontólogo”. Las otras cinco compañeras fueron Laura Forster, Manuela Serra, Carmen Serra, María Luisa Herreros y Concha del Valle, cuyos retratos aparecen en el sello “Mujeres en la Escuela de Cajal. Homenaje a las mujeres en neurociencia” que fue presentado en la Real Academia Nacional de Medicina de España durante la última “Semana Cajal”, el viernes 12 de octubre de 2025. Ruiz-Capillas, en definitiva, pertenece a la alargada “Escuela Cajal[2]” en cuanto que investigó el sistema nervioso del hombre y los vertebrados con alguno de sus discípulos renombrados, como lo fue Gonzalo Rodríguez Lafora.

 

Soledad Ruiz-Capillas García.

La futura alumna de Santiago Ramón y Cajal, nació en Toledo el 28 de febrero de 1902 y allí cursó los estudios preuniversitarios, de los que queda constancia en su expediente personal conservado en la sección de Universidades del Archivo Histórico Nacional[3].

No obstante, en ambas carpetas sólo se da cuenta de los estudios desarrollados antes de su ingreso la universidad, que constan en el certificado que emite la Universidad Central con fecha 28 de julio de 1917, en el que aparece como “padre o encargado” D. Rogelio Ruiz-Capillas, quien fuera comandante del Cuerpo de Ingenieros, domiciliado en el piso entresuelo izquierda del nº. 11 en la céntrica calle madrileña del Conde de Romanones y en el mismo consta su nacimiento en la ciudad de Toledo. De las veintinueve asignaturas que conforman este certificado, cuatro merecieron la alta calificación de “matrícula de honor” en las de “Religión”, primero y segundo cursos, “Álgebra y Trigonometría”, “Historia natural” y “Química general”.

Retrato de la alumna Ruiz-Capillas en la orla de su promoción

 

 

Facultad de Medicina de la Universidad Central. Promoción de 1917 a 1924.

(Soledad Ruiz-Capillas en la imagen superior de la fila izquierda de alumnos)

A partir de entonces cursa el básico de Ciencias en 1917-18, previo a la carrera de Medicina, con excelentes notas: “Física General”, “Química General” y “Zoología General” con sendas matrículas de honor y “Mineralogía y Botánica” con notable.

Fue después cuando completó la licenciatura en Medicina, si bien no se conoce la trayectoria completa, pero sí aparece en la orla de la promoción que finaliza en 1924 entre las cuatro únicas mujeres del curso, en retrato próximo al del emblemático Prof. Cajal, quien preside el conjunto. Se sabe que, entre los 73 alumnos aspirantes a las plazas de alumno interno en el Hospital de la Beneficencia, ella logró el nº. 1[4].

Tras concluir la carrera de Medicina pasó, en 1925, a la dirección de los Baños de Fuensanta de Gayangos (Burgos), convirtiéndose en la primera española que dirigía un balneario. Desde allí marchó a los de Arechavaleta (Guipúzcoa) y Grávalos (Logroño), sin embargo, en 1928 decide cortar esta trayectoria hidroterápica y regresa a Madrid para formar parte de un equipo liderado por el neuropatólogo y neuropsiquiatra Gonzalo Rodríguez-Lafora, teniendo por asistente a Julián Sanz Ibáñez, ambos entre los más destacados médicos de su época, inmersos en la investigación de los trastornos del sueño, desarrollando minuciosos experimentos en animales, con comprobación histológica. No estuvo en asiduo contacto directo con Cajal, pero recuerda su presencia en los laboratorios cuando se pasaba por los que dirigían sus discípulos: Cuando el maestro nos habló desde su mesa de experimentos, con su impecable bata blanca, un silencio religioso invadió el laboratorio. Todos le observamos con un fervor solemne. Sus palabras quedaron grabadas en nuestra mente para siempre.

Soledad Ruiz-Capillas junto a Gonzalo Rodríguez Lafora (en el centro) y Julián Sanz Ibáñez

A raíz del traslado del “Laboratorio de investigaciones Biológicas[5]”, ahora “Instituto Cajal” al cercano cerro de San Blas, en el parque del Retiro madrileño, cesaría Ruiz-Capillas su etapa en este laboratorio y comenzaría una nueva etapa como colaboradora en el servicio de Odontología del Hospital Militar de Carabanchel, retomando después su actividad hidroterápica en el Balneario de Fuensanta de Gayangos (Burgos).

La odontóloga Ruiz-Capillas.

La inexistencia de su expediente en la sección de Universidades del Archivo Histórico Nacional nos impide precisar los años en que cursó la carrera de Odontología, que a partir de 1932 se estudiaría durante cinco años en la única Escuela de Odontología existente en el país, la de Madrid, ubicada entonces, con autonomía desde 1914, en el propio edificio de la Facultad de Medicina, al final de la calle de Atocha. Como quiera que los tres primeros años los ocupaban materias médicas, Ruiz-Capillas solamente tendría que cursar los dos últimos, de estudios especiales.

A comienzos de 1935 abrió una clínica dental en Gerona, con la particularidad de ser la primera médica que trabajaría en aquella provincia. En la Guerra Civil trasladó su ejercicio profesional a las Baleares y ya a finales de 1937 consta el ofrecimiento que ella, “esposa del capitán don Bernardo Vicens, que posee las carreras de médico y odontólogo” hace a los militares del Regimiento destacados en Artá para asistirles gratuitamente en su gabinete de la Plaza del General Franco, nº. 42[6]”. En 1955 obtuvo plaza en el Seguro Obligatorio de Enfermedad en la provincia de Baleares, en el sector de Palma de Mallorca[7].  Aquí vivía cuando falleciera su esposo Bernardo Vicens Oliver el 29 de marzo de 1968[8]. Posteriormente se domicilió en Alicante, donde falleció en el año de 1990.

 

 

[1] Cfr. Boletín Oficial del Estado, nº. 184, de 2 de agosto de 2022, págs. 111530-111534.

[2] Sobre la llamada “Escuela Cajal” existe un amplísimo estudio de R. González Santander: La Escuela Histológica Española. Alcalá de Henares. Universidad de Alcalá. (VII vols.) 1996-2005.

[3] Archivo Histórico Nacional (AHN), Sección Universidades, Legajo 3131, expediente 16 y Legajo  6127, expediente 10.

[4] Cfr. Giné, E. Martínez, C. Sanz, C. Nombela, C. De Castro, F. The Women neuroscientists in the Cajal School.  https://www. frontiersin.org/journals/neuroanatomy/articles/10.3389/fnana.2019.00072/full

[5] Cfr. Sanz Serrulla, J. El “Laboratorio de Investigaciones Biológicas”. En: Madrid y la Ciencia. Un paseo a través de la Historia (II): Siglo XIX. Biblioteca de Estudios Madrileños, L. Instituto de Estudios Madrileños. C.S.I.C. Centro de Ciencias Humanas y Sociales, 2020, págs.111-127. Cfr. también Sanz Serrulla, J. Cajal y Madrid. Madrid, Ediciones cinca, 2025.

[6] La Última Hora, nº. 13580, 2 de diciembre de 1937, pág. 4.

[7] Boletín Oficial del Estado, nº 134, 14 de mayo de 1955, pág. 2999.

[8] Baleares. Órgano de Falange Española, nº. 8665, 29 de marzo de 1968, pág. 4.