Cristián Bravo Palma
Decano de Odontología de la Universidad de los Andes (Chile)
“Nuestros egresados se caracterizan por una sólida formación profesional, que combinan con un espíritu de servicio, lo que les permite poner en el centro a sus pacientes, para entregar lo mejor de sí en cada atención”.

CV
Doctor en Odontología, Universidad Internacional de Cataluña, España.
Magíster en Investigación Clínica y de Materiales en Odontología, Universidad Internacional de Cataluña, España.
Diplomado en Administración de Salud, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad de Chile.
Programa Alta Dirección de Empresas (PADE) ESE, Universidad de los Andes.
Cirujano Dentista, Universidad de Chile.
¿Cómo nació la Universidad de los Andes?
La Universidad de los Andes fue fundada en 1989, en Santiago de Chile, por un grupo de académicos y profesionales que, inspirados en las enseñanzas de San José María, fundador del Opus Dei, se atrevió a iniciar un nuevo proyecto educativo, basado en el cultivo de un saber superior, la educación integral de los alumnos, la difusión del conocimiento a la sociedad y la vocación de permanencia en el tiempo.
¿Cuál es su misión?
Profundizar en el conocimiento de todos los ámbitos del saber y contribuir a la formación integral de sus estudiantes. Quiere promover el diálogo académico, el trabajo bien hecho y el afán de servicio a la sociedad. Anhela irradiar un modo de vida coherente con las enseñanzas de la Iglesia católica.
¿Cuál es el objetivo en la formación de nuevos odontólogos en su Facultad?
Formar odontólogos con un sello Uandes, donde se combina la excelencia profesional con el trato al paciente, con el fin de construir la sociedad con el espíritu propio de la universidad: afán de servicio y trabajo bien hecho. Nuestros egresados se distinguen por la excelencia profesional y por estar a la vanguardia del conocimiento y de la tecnología, pero todo esto con el fin de ponerlo a disposición de los pacientes que van a atender y del contexto de la sociedad donde van a desarrollar su profesión.
También queremos formar buenos ciudadanos para el país, que es parte de nuestra misión, con la conciencia de que como universitarios somos unos privilegiados y de que con esa mirada del hombre pueden construir la sociedad.
¿Qué factores cree usted que motivan a los jóvenes actualmente a iniciar los estudios de odontología?
Lo que vemos fundamentalmente es un espíritu de servicio. Diría que hay una razón de fondo, de peso: estos estudiantes que ingresan a estudiar odontología quieren ayudar a los demás. Se nota en ellos una preocupación por el otro, que se demuestra en la participación, desde los inicios, en trabajos sociales y en distintas iniciativas de apoyo a la comunidad.
Por otro lado, los motiva también el rigor científico e intelectual: quieren que los desafiemos. Eso habla de que son buenos estudiantes, de que forman su propia inquietud científica y de que son capaces de sacar adelante los desafíos que se les plantean. Otra razón es que buscan desarrollar una profesión que les permita atender a la población y al mismo tiempo recibir una justa retribución por ello.
¿Cómo son los estudios reglados de odontología en Chile? ¿Difieren de los de España?
Con respecto a la duración de la carrera, actualmente nuestra universidad tiene once semestres para el grado de odontología. En España son diez y aquí son once.
Hemos estudiado el syllabus de odontología de España, a propósito del convenio de doble titulación que tenemos con la Universidad Internacional de Cataluña, que es posible, justamente por la similitud de mallas curriculares: una etapa de formación básica, una etapa de formación preclínica o de simulación y una etapa de formación clínica. Después terminan con una tesis final. Todo esto acompañado, durante toda la carrera, de estudios transversales de antropología, ética y bioética, en el caso de nuestra universidad.
¿La población chilena se preocupa de su salud bucodental? ¿Cuáles son las actividades que se desarrollan en el área de salud pública de su país?
Acabamos de publicar un estudio después de veinte años sin información a nivel de todo el país sobre el estado de salud bucal de la población de seis años. Es un estudio nacional y, por lo tanto, representativo de la realidad del país, en el cual se evidenció que el 55% de los niños de seis años presenta caries.
Existe además una diferencia según el nivel socioeconómico y según las posibilidades de acceso a la odontología de los distintos grupos de población.
En el país existen, desde el Ministerio de Salud, programas específicos para poblaciones determinadas. Hay programas de cuidado de la salud bucal de la embarazada, haciéndose cargo de la relación entre las enfermedades bucodentales y la salud del recién nacido, además de la creación de hábitos en las madres para que los inculquen a sus hijos.
Después existen controles a los niños en los jardines infantiles y preescolares, donde el gran hito es el control odontológico del niño sano a los seis años. Luego vienen otros programas, con más o menos éxito en cuanto a cobertura, que llegan hasta los 18 años.
Con mucha menor cobertura existen programas específicos de algunas especialidades. Luego, el otro programa es la atención integral del paciente de 60 años, donde se busca recuperar la salud de esa población, la que muchas veces se encuentra muy dañada. La recuperación que se alcanza en el sistema público es parcial: busca algo de funcionalidad y algo de estética, pero no recupera necesariamente el estándar que tenía antes.
Globalmente, ¿cuáles son los desafíos a los que tiene que hacer frente la universidad hoy día?
La odontología constituye una práctica clínica y, al mismo tiempo, una práctica moral. Cada decisión profesional impacta la dignidad y autonomía del paciente, fundamento de la confianza social en nuestra profesión. El contexto cultural actual, influido por la presión de la productividad, la exposición permanente en redes sociales, la cultura del éxito inmediato y dinámicas de consumo en salud, hacen necesaria fortalecer una formación orientada a la deliberación prudente y al bien integral del paciente.
Este proceso requiere planes sistemáticos de formación docente en ética. La coherencia personal del profesor, su comprensión de la persona y su capacidad de integrar misión institucional y práctica clínica configuran la cultura académica. La transversalidad ética se consolida cuando cada asignatura incorpora explícitamente resultados de aprendizaje y criterios de evaluación en esta dimensión.
Asimismo, la innovación curricular demanda método: mirar la realidad, intervenir con pilotos acotados, evaluar resultados y consolidar buenas prácticas desde la prudencia organizacional.
La formación de profesionales de excelencia, por tanto, debe integrar competencia técnica, deliberación prudente e integridad personal para lograr un odontólogo exitoso en el mundo actual.

¿Qué relaciones mantiene su universidad a nivel internacional?
La carrera de Odontología cuenta con 25 convenios en 12 países: Argentina, Asia Pacífico, Bélgica, Bolivia, Brasil, Colombia, España, Italia, México, Perú, Reino Unido y Uruguay.
Mantienen un especial convenio de colaboración con la Universidad Internacional de Cataluña. ¿Cómo se desarrolla este convenio?
Es una relación de larga data. Se ve desde hace muchos años en el intercambio de estudiantes del último año de la carrera, de manera ininterrumpida durante aproximadamente ocho o diez años, salvo el paréntesis de la pandemia. Alumnos de la Universidad de los Andes han ido a hacer sus prácticas clínicas a las clínicas de la Universidad Internacional de Cataluña y, de la misma manera, todos los años vienen alumnos de allá a hacer sus prácticas en nuestras clínicas. Ha sido una actividad que ha hecho mucho bien a ambas universidades: ha permitido a mucha gente conocerse, conocer las realidades de los dos países y comprobar que la odontología que se realiza en ambas instituciones es de primer nivel.
A nivel de posgrado también contamos con intercambios de estudiantes y profesores, y actividades conjuntas en algunas de las especialidades, en las que alumnos de la Universidad de los Andes viajan con sus profesores y dictar clases con los alumnos y profesores de allá. Eso les permite comparar experiencias y estándares a nivel de las especialidades, y genera camaradería.
Todo esto trae como resultado investigación conjunta entre ambas universidades, profesores que han realizado estudios de doctorado en la UIC y egresados de la Uandes que van a cursar especialidades y másteres en la Universidad Internacional de Cataluña. Es una relación muy fecunda, y se ve coronada por el proyecto de doble titulación, que lleva su tercer año de implementación.
Los alumnos de la Facultad de Odontología tienen la posibilidad de obtener una doble titulación de pregrado: el título de Cirujano Dentista por la Universidad de los Andes y el mismo título por la Universidad Internacional de Cataluña (UIC). Este programa permite anualmente a los estudiantes de la carrera obtener el doble título de pregrado y ejercer la profesión en ambos países. Los alumnos que deseen optar por este programa deberán cursar cuatro años y medio en la Universidad de los Andes y los dos últimos años en la UIC Barcelona.
¿Pueden acceder alumnos españoles?
Sí. En el caso de los alumnos de intercambio, los estudiantes españoles postulan a través de su oficina de Relaciones Internacionales, tal como lo hacen los nuestros.
En el caso específico de la doble titulación, lo que tienen que hacer, cuando están comenzando su cuarto año, es acercarse a la Secretaría Académica de la Universidad Internacional de Cataluña y manifestar su interés. Ahí se abre un concurso en el que, con los antecedentes que tienen, postulan a la Universidad de los Andes. El reconocimiento de las mallas ya está resuelto entre ambas universidades, que fue lo más interesante y también lo más arduo de trabajar entre las dos instituciones.
Entonces el alumno presenta sus antecedentes, la Universidad Internacional de Cataluña selecciona a los estudiantes de su universidad, después nosotros los entrevistamos y se vienen a estudiar con nosotros durante dos años. Al cabo de ese período se realiza la convalidación de asignaturas para que puedan obtener los títulos de ambas universidades y de ambos países.
Lo digital está ya en todas las fases de trabajo. ¿Puede llegar la industria a ser quien dirija al profesional?
La respuesta es no, eso es lo primero. Todo lo que tiene que ver con la tecnología ayuda mucho; la odontología digital ayuda a ordenar, libera tiempo y muchas veces permite hacer controles de calidad. Pero la necesidad del paciente y el conocimiento del paciente lo tiene su tratante, el odontólogo. En nuestra profesión, el matiz, lo que el paciente quiere, lo que busca, las condicionantes que tiene a nivel personal, social y de entorno también las conoce el profesional, y por lo tanto es el profesional el que le da la instrucción a la máquina.
La tecnología ayuda mucho, pero al servicio del paciente, y se pone a disposición del odontólogo para que pueda servirlo mejor. Es muy difícil que eso cambie, diría que imposible, porque la relación entre el odontólogo y el paciente no es imitable por la tecnología ni por una máquina.

Usted es el anfitrión de la próxima reunión de FIEFO (Federación Internacional de Escuelas y Facultades de Odontología), que se celebrará el próximo mes de noviembre en Santiago de Chile, en su Universidad. ¿Qué es FIEFO?
FIEFO es la Federación Internacional de Escuelas y Facultades de Odontología. Lo que hace es agrupar a las universidades con una motivación eminentemente académica: reunir esfuerzos, capacidades y experiencias para formar a los mejores odontólogos, con una mirada muy importante, que es la formación ética tanto de los profesores como de los alumnos, para el mejor desarrollo de nuestra profesión.
Después están los ámbitos de colaboración: investigación, docencia, intercambios académicos, intercambios estudiantiles, acreditaciones. Pero todo eso en el contexto de una mejora continua.
¿Qué supone para usted y qué espera de esta reunión?
Primero, profundizar las relaciones de amistad que existen dentro de FIEFO. Vamos a ver experiencias comparadas de las universidades en investigación, en diagnóstico, en investigación clínica y en la inserción de ciertas prácticas del área de la cariología dentro de la academia.
También vamos a hablar de distintas iniciativas de intercambio que se realizan bajo el amparo de FIEFO entre universidades miembros, y de lo que tiene que ver con la implementación del currículum: un currículum unificado que tiene Chile y que tenemos la ilusión de presentar a FIEFO. Todo esto en un ambiente de camaradería, donde ponemos en el centro a la persona. Habrá además una charla muy especial a propósito de la importancia de la antropología en el currículum.
Personalmente, es un honor recibir a Decanos y directores de escuela de tantos países distintos en la Universidad de los Andes. Espero que me permita seguir aprendiendo de la experiencia de los demás y como decía profundizar lazos académicos y de amistad. Espero también que puedan conocer algo más de la Universidad de los Andes y noten el cariño que hemos puesto en la organización del evento.
¿Qué ha significado en su vida personal la profesión que ha elegido? ¿Siempre supo que quería dedicarse a la odontología o fue una decisión más espontánea?
Para mí ha sido la realización de una motivación intrínseca que tiene que ver con estar en contacto con otras personas y, en la medida de lo posible, servir a los demás. Ese fue el norte. Después la odontología me ha permitido canalizar esas ganas de interactuar con los otros, de ayudar y de servir, y he encontrado en ella la manera de sacarlo adelante.
En mi infancia quise ser profesor, y lo he logrado a través del trabajo académico en la Universidad y a través de la educación que puedo brindar a mis pacientes en la consulta. Se unió, como siempre, la voluntad personal y las circunstancias. Y hay alguien arriba que también siempre está ayudando a que las cosas salgan.
Desempeña una labor profesional multidisciplinar: docencia, investigación, práctica clínica… ¿Cuál es su actividad preferida?
La labor de servir la veo en todas estas áreas. Donde es más evidente es en la práctica clínica, porque hay un servicio directo. Pero también me gusta mucho ver cómo, con el tiempo, los estudiantes que se formar en la Facultad, van desarrollando un sello y son un aporte a la sociedad. Ahí también siento que estoy sirviendo a mi país, a mi institución y a mi universidad. Y en la investigación, en cada artículo y en cada innovación, uno ve cómo esto después sirve para otras investigaciones.
Diría que cada una de estas áreas me permite ejercer esa labor de servicio. Ahora, evidentemente, la práctica clínica es una satisfacción más evidente y directa por la relación que se establece con los pacientes.
Desde su experiencia de docente, ¿qué consejo puede dar a los estudiantes que finalizan ahora sus estudios?
Primero, seguir preocupándose mucho de su formación. Y no olvidar que siempre en el centro está la persona y que lo que buscamos es servir a los demás. Hoy, cuando está todo un poco enredado, hay que tener claro que nuestra profesión está para servir a los demás, y que la persona tiene una dignidad intrínseca y propia que se debe respetar.
“… nuestra profesión está para servir a los demás … cada persona tiene una dignidad intrínseca y propia que se debe respetar.”
La clave del éxito, y la vara con que se mide, va a estar relacionada con cuán realizado me siento con las cosas que hago, y con que ese trabajo bien hecho me permita acostarme en la noche con la conciencia de que lo hice bien. Esa va a ser la primera clave del éxito. Después, por consecuencia, llegarán las tranquilidades de otro tipo que también necesitamos.
Como decano, ¿qué le recomendaría a quienes se ocupan de enseñar a los estudiantes de esta apasionante profesión?
Primero, que lo hagamos siempre con mucha alegría. Que estemos muy preocupados de que la formación de nuestros estudiantes sea en un ambiente muy acogedor y muy exigente. Que tengamos presente que los alumnos siempre están buscando en nosotros un maestro: más allá de que les enseñe, un maestro que sea ejemplo de vida. Ya no solo en la clínica, sino un ejemplo de integridad de vida, propio de los profesionales de la salud.
Y también el ser universitario, que va más allá de la consulta y que tiene que ver con una manera de ser y de actuar, donde hay ciertas características: la prudencia, la confidencialidad, la honestidad, la alegría y la afabilidad. Son cosas que siempre tenemos que estar proyectando y enseñando a los alumnos.
Y, por último, una actitud positiva frente a la vida, porque hoy nuestros alumnos necesitan eso también de nosotros: ser un ejemplo de esperanza frente a un mensaje a veces un poco pesimista acerca de la vida.

El Dr. Bravo junto con el Dr. Estuardo Mata (presidente de FIEFO) y el Dr. Luis Grisolía









