Javier Sanz Serrulla
Mª. José Solera Piña
Mª. Teresa Casero Gómez

En un anuncio insertado en “El Eco Seguntino”, en la ciudad de Sigüenza, durante el verano de 1894, se dice que Madame Antoine era natural de Lyon y había hecho su carrera en Nueva York, tomando el título en la Escuela Odontológica de París. Iba acompañada de su hijo, el Dr. Burillot[1]. En una de las varias salidas a provincias durante el mes de agosto, como hicieran tantos otros celebrados dentistas madrileños, se anuncia como “dentista parisién establecida en Madrid hace años[2]”. En efecto, Madame Antoine, como era conocida en la capital del Reino, ejercía su profesión de dentista en las localizaciones más céntricas, como la calle de las Infantas o, después, la Puerta del Sol. Su caso no era diferente a los de otros tantos europeos que aspiraban a ser dentistas cuando en España no había otra posibilidad de adquirir el título de “Cirujano-Dentista” sino a través de un examen, más teórico que práctico, en la Facultad de Medicina de la Universidad Central y había marchado al país más próspero en la educación dental a través de sus “dental college’s”, los EE.UU. de Norteamérica. Extraña, en cierta medida, que no obtuviera, como otros, su título en aquel país, sino que regresara a “l’École Dentaire de Paris” o bien a “l’École de Chirurgie et Dispensaire Dental de Paris” para hacerse con el título que le permitiera en lo sucesivo el ejercicio legal.
En 1882 aparece en el diario “La Voz de Murcia” un anuncio de Madame Antoine, pero de su gabinete madrileño[3] y el 24 de julio de 1883 en “El Noticiero Bilbaíno[4]”. A partir del 17 de noviembre de este año empieza a incluirse en los periódicos de la capital, como hacen tantos otros colegas incluso de renombre, el anuncio “Mad. Antoine e hijo”, tras el éxito de éste -el jóven cirujano-dentista D. Rafael Alcaide- unos días atrás operando a D. José Resker “de la terrible enfermedad que padecia en la boca[5]”, y más adelante, como se verá, incluirá a un tercer dentista, su también hijo Ramón.
Ahora bien, en 1872 encontrábamos a la directora del “Colegio de Señoritas”, en la calle de Prim, nº. 19, en Córdoba, llamada Antonia Burillo de Alcaide “profesora con título superior”, mientras “El Señor Burillo, padre de la directora, la auxiliará en todo lo que se refiera á la enseñanza de idiomas y algunos otros elementos[6]…” Tiene que tratarse de la misma persona, de nombre y apellidos iguales, e infrecuentes, que después se dedicara al estudio de la Odontología en los Estados Unidos. De otro lado, un año después la prensa cordobesa recoge una visita al colegio destacando que “las enseñanzas del idioma francés e italiano son en él comunicadas con perfección y sencillez[7]”, lo cual refuerza la hipótesis de que bien pudiera tratarse de esta futura dentista y ahora maestra, “de Lyon”, toda vez en que esta ciudad francesa está tan próxima a la región del Piamonte. Esta actividad docente fue brillante en Córdoba hasta el punto de que dejaba “sus colegios de Andalucía por venir á Madrid á donde la llamaban diferentes familias conocedoras de sus escelentes dotes para la enseñanza”, de tal manera que el 1 de mayo de 1878 se abriría un nuevo colegio en la madrileña plaza de Santa Ana, “de enseñanza elemental y superior para señoritas[8]”.
¿Dentista de la Casa Real?
En los anuncios publicitarios insertos en la prensa madrileña, y en la de provincias, hace exhibición de su servicio profesional a la Casa Real española como dentista de Sus Majestades. Cuando instala su gabinete en la Puerta del Sol se anuncia ostensiblemente en el balcón -véase imagen-, doblando hacia la calle de la Montera, de esta manera: MLL ANTOINE ET FILS DENTISTAS DE SS.MM. No era un anuncio discreto como para haber sido denunciado en caso de ser falso, si bien su expediente no consta, como otros, en el Archivo del Real Palacio, debiéndose deducir que tal vez pudiera asistir a los monarcas, y augusta familia, en casos puntuales habiendo sido reclamada puntualmente.
En 1887, conservando la clínica de la calle Infantas, dan noticia de que “El creciente favor que el público dispensa á Mme. Antoine e hijos, dentistas de sus majestades, los ha decidido a instalar un nuevo gabinete en la Puerta del Sol, número 13, segundo, donde continuarán trabajando sin alterar los precios ordinarios y corrientes, conocidos ya de su numerosa clientela[9]”, queriendo aumentar ésta al dirigirse a “los señores forasteros que durante las fiestas de San Isidro acuden a esta poblacion impulsados por el deseo de hallar alivio á sus padecimientos de la boca[10]”.
Estos reclamos llevaban, lógicamente, y como tantos un interés comercial, pero también tuvo sitio la prensa para destacar su solidaridad con los más necesitados que quedan demostrados “entre los desheredados de la fortuna residentes en Madrid, curando gratuitamente á cuantos se han presentado en su gabinete… y aliviando la situación de algunas familias, á las cuales faltaba hasta lo mas preciso[11]”.
Algunos de sus éxitos profesionales quedaron impresos, tal que en 1888, de esta manera: “Nunca recomendaremos bastante los trabajos y operaciones practicados incesantemente en los gabinetes de nuestra acreditada dentista Mad. Antoine é hijos; los elogios justísimos de toda su numerosa clientela suben de punto en las ocasiones que es llamada por su natural tendencia al consuelo y alivio de cuantas personas soliciten sus cuidados. Su constante laboriosidad y los nuevos adelantos en la profesión puestos en practica por su buen talento, la colocan á la altura que se merece entre todas las notabilidades conocidas respecto á este punto, siendo objeto constante de merecida ovacion”. Y añade: “Con un éxito maravilloso fuimos operados ayer en su gabinete de la Puerta del Sol núm. 13, administrándonos el anestésico local de la Cocaina azoada, los Sres. D. Manuel Perez Ortiz, D. Carlos Guzman y Avila y D. José Lopez de Aro, quedando admirablemente satisfechos y sin sentir mas que una pequeña molestia á pesar de ser los tres casos difíciles, segun apreciacion del doctor que presenció la operacion[12]”. En Córdoba capital, calle de la Concepción, nº 24, andaba en el verano de 1889[13] y en 1890 su periódico habitual avisaba de haber regresado “de su espedicion de verano”, sin concretar el lugar[14].
Tres años después podemos leer un mensaje del mismo cariz: “Restablecido de la difícil operacion practicada en mi boca, y de la que ya tiene conocimiento el público y todos mis amigos, deseo manifestar mi gratitud pos sus profundos conocimientos en en la profesion á la señora dentista madame Antoine y su señor hijo. Propagará por todas partes, uniéndose á sus numerosos clientes, la justísima y merecida fama de sus trabajos, su servidor, Pablo Guzman de Martos[15]”. Estos anuncios de agradecimiento y reconocimiento no eran infrecuentes en la prensa de la época, como hemos comprobado otras veces.
Más allá de sus intervenciones de ámbito local, Madame Antoine Burillot fue reclamada de Portugal, “con objeto de practicar una difícil operacion en la boca á un alto funcionario de aquella nación[16]”, saliendo el 29 de octubre de 1888 para regresar el 9 de noviembre con éxito, elogiando los periódicos de aquel país “sus profundos conocimientos y larga práctica en los trabajos de la boca[17]”.
El 21 de octubre de 1882 encontramos su primer anuncio en la prensa madrileña, apareciendo domiciliada en la calle de las Infantas, nº. 12, 2º, como “Especialista en el aseo y operaciones de la boca[18]”, detallando en sus breves esquelas posteriores que “limpia la dentadura por 6 rs. y coloca piezas americanas”. Debió coger fama pues un suelto, sin su rótulo, decía el 10 de mayo de 1884 en el mismo medio –“La Correspondencia”- que “El resultado favorable que para la higiene está dando el laborioso gabinete de la dentista madame Antonie, en la calle de las Infantas, núm. 12, hace que la ciencia médica la proteja, y nosotros la recomendamos á nuestros lectores muy eficazmente para todas las operaciones de la boca[19]”. Pero ésta no era la única recomendación de la prensa pues en septiembre de 1884 se puede leer que “Nada más higiénico ni de mejor resultado contra el cólera que el aseo de la boca. Llamamos la atencion del público, recordándole nuevamente á la entendida dentista madama Antoine, inventora del procedimiento que usa, con gran éxito y acierto, premiado en Paris hace once años, y que el público ya conoce para su satisfaccion[20]”.

Resulta al menos curiosa su implicación en una valoración de dentífricos, tal como se recoge, una vez más, en la prensa: “La acreditada dentista de Madrid Madame Antoine et fils, despues de haber practicado en su gabinete de consultas diversas comparaciones de los distintos dentífricos conocidos sin exceptuar los extranjeros, se ha decidido por el Licor del Polo de nuestro convecino señor Orive, para aplicarlo en sus operaciones á la numerosa clientela que favorece sus estudios[21]…”
Dentista “de provincias”.
El 27 de julio de 1884 se anuncia escuetamente en el cántabro “La Voz Montañesa”, en el nº 8 de la calle de Somorrostro[22], domicilio de la “Fonda Gran Europa”, y coincide con el dentista norteamericano William C. Tinker, asimismo establecido en la capital de España, y domiciliado en Agosto en el Hotel de Castilla del Sardinero, quien “ha traído consigo los instrumentos necesarios para hacer las extracciones de muelas sin dolor, por medio del protóxido de ázoe, segun lo viene practicando hace muchos años[23]”. La misma “expedición veraniega” realizó un año después, comunicando en la prensa madrileña su regreso a la capital.
Será el 9 de octubre de 1887 cuando sepamos de su estancia en Pamplona, en la Fonda “La Perla”, con uno de sus hijos, el cual permanecería después de la marcha de la madre a Madrid[24]. En mayo de 1893 está, con sus hijos, en Jerez[25] y en octubre en León[26], teniendo fama las dentaduras que había “colocado”.
“El Eco Seguntino”, 8 de julio de 1894

Los hijos de Madame Antoine.
Desgraciadamente no existen los expedientes de ambos, Rafael y Ramón Alcalde Burillot (o Burillo), en el Archivo Histórico Nacional, sección Universidades, donde deberían constar en tanto que lograron sus títulos de cirujanos-dentistas y, el primero, de médico. No obstante, algunos datos de la prensa diaria pero también de la profesional nos permiten siquiera un bosquejo de su actividad dentística. El primero tuvo vocación por la milicia y a finales de siglo ingresó en el Ejército, mientras el segundo se había independizado, de ahí que no parezca nada improbable que Madame Antoine se retirara en fechas próximas al final del siglo XIX.
Rafael Alcaide y Burillot (+ 1929).
Como su madre, y tantos otros célebres colegas, marcha en verano a provincias para ofrecer sus servicios, lo cual queda reflejado en la prensa local que contratan a su llegada. El 6 de octubre de 1886 se anuncia en León este “fils de Mme. Antoine”, domiciliándose temporalmente en la Plazuela del Conde Luna, 2. pral[27]”. Dos días después, en otro diario de la misma capital, se anuncia “Con permiso de S.M. la Reina Regente” permaneciendo “hasta la próxima feria[28]”, practicando la “Extracción de muelas por los agentes anestésicos[29]”. De aquí pasó a Oviedo, instalándose en el Hotel de Madrid[30]. En la temporada estival siguiente, se dirige a Córdoba y aparece como don Rafael Burillot y pararía en la Fonda Española[31].
Sus aspiraciones se orientaron con éxito al ámbito de la milicia y en 1897 se da cuenta en la prensa profesional de que este secretario de actas de la Sociedad Odontológica Española “ha sido nombrado segundo médico del ejército”, partiendo “para las provincias vascongadas á ocupar su destino como médico de un regimiento como médico de un regimiento de Artillería[32]”. En 1905 sabemos por la prensa de Jerez de la Frontera que “El médico primero de Sanidad Militar, D. Rafael Alcaide, destinado al Escuadrón de Gran Canaria, ha sido llamado á Madrid, en comisión de servicio[33]”. En marzo de 1923 se da cuenta en el diario militar “Ejército y Armada” de cómo el teniente coronel Rafael Alcaide era nombrado “secretario de la Inspección de Sanidad Militar de la sexta región[34]”. En 1925, donde se da cuenta de haber sido destinado al Ministerio de la Guerra “el teniente coronel médico don Rafael Alcaide Burillo[35]”.
Rafael Alcaide regresó a Madrid y fallecía el 20 de agosto de 1929. Se le cita en la revista “La Odontología” como “ilustrado odontólogo y prestigioso Jefe de Sanidad Militar”, quien en esos días se encargaba de “la creación del Cuerpo de Odontólogos militares[36]”.

Ramón Alcaide y Burillot (1871 – 1932).
A primeros de 1887, aparece esta noticia en prensa: “Ha tomado el título de cirujano dentista el aventajado jóven D. Ramon Alcaide y Burillot, hijo segundo de la acreditada y laboriosa dentista Mad. Antoine[37]”, apareciendo a partir de entonces los anuncios como “Madame Antoine e hijos”.
Sin embargo, encontramos en 1891 el anuncio de un tercer gabinete en la calle Hortaleza, nº 20 y 22, 1º, bajo el rótulo de “ALCAIDE. DENTISTA”, tratándose de Ramón[38], quien muy probablemente se independizaría en busca de otros ámbitos y así sabemos de la instalación de un “Instituto Dental de Madrid”, del que sería director, para preparación de los aspirantes al título de “Cirujano-Dentista”, acreditado con tal denominación[39]. En 1898 trasladó su consulta al nº. 31, entresuelo, de la calle de Alcalá[40], pasando el Instituto al número 37 de esta calle. En 1903 pasaría a la calle de Peligros, nº. 20[41], si bien, con motivo de una estafa que le tienden dos compañeros, aparece como “dentista de la calle de la Montera[42]”, en el nº 21, y en 1924 anuncia nueva consulta en el barrio de Cuatro Caminos, calle Artistas, 3[43].
A principios de 1901 se anunciaba de esta manera en el periódico “El Liberal”, destacando sus éxitos en el extranjero, la fundación del mencionado Instituto o el dispensario que tenía en el Hospital de la Princesa. No obstantes sus ocupaciones, se anuncia en provincias, en Sevilla y en Burgos, año de 1901, y el 31 de octubre de este año se anuncia en “La Correspondencia de España” que “Ha regresado de América el dentista D. Ramón Alcaide[44]”. En 1903 está de paso en Cartagena, dos años después está de paso en la “Fonda del Norte” de Guadalajara[45], en 1906 en Zamora, “Fonda del Comercio”[46] y en 1924 en el “Hotel Palax” de Badajoz, y en esta estancia la prensa local incluye una poesía de Salvador Rueda, “A mi hábil dentista don Ramón Alcaide”:
Es toda boca para tí un joyero
donde el rojo coral de cada encía
muestra en deslumbrante orfebrería
perlas en brillantísimo reguero.
Tus manos son dos duendes milagrosos
que cuidan del joyero peregrino
y ellas son el artífice divino
que las prende en sartares luminosos.
Causan admiración al verlas
tus áureas obras de afamado artista;
labrador en marfil, no eres dentista,
eres un rico engastador de perlas[47].
Quedó incluido en el peculiar libro “Caricatura dental” de su colega Manuel Rochina[48], domiciliado en el cercano gabinete de la calle del Barquillo, nº. 30, que acompañó a la caricatura con el siguiente soneto:
Ramón Alcaide
(Caricatura del dentista M. Rochina)
Es de exquisito trato, inteligente,
grande de corazón, buena figura;
es en la intimidad una criatura
y de carácter franco, independiente.
No mira el porvenir, sino el presente,
cualidad que perdona mi censura,
aislado le dejó su desventura
y él la soporta digno, penitente.
Tuvo un gran solitario y un caballo
y ha tenido otras cosas que me callo
que le valieron muchos parabienes.
Estuvo en Buenos Aires y en la Habana
de donde trajo un bolso de centenes
que repartió en su casa una mañana.
No es del todo comprensible la noticia que sobre su persona se incluye en el “Boletín Oficial de la provincia de Oviedo” del 5 de noviembre de 1929 en una cédula de emplazamiento en materia criminal que dice: “ALCAIDE BURILLO, Ramón, de 58 años de edad, casado, Cirujano Dentista, vecino de Madrid, cuyo domicilio se ignora y que residió últimamente en Grado (Oviedo); comparecerá en término de diez dias ante el Juzgado de instrucción de Pravia, a prestar declaración en causa número 64 del año actual, instruída en virtud de denuncia del mismo por delito de ejercicio público e ilícito de la profesión de Odontólogo[49]”.
Ramón Alcaide Burillot, subinspector de Odontología en Madrid, falleció el 6 de enero de 1932[50]. Era viudo desde 1924 de una colega de su madre, la Cirujano-dentista María de la Encarnación Torrente[51]. Ella y su hijo, el médico y odontólogo Ramón Alcaide Torrente, se anunciaron en Madrid (calle Peligros, nº. 13) y en la ciudad materna de Guadalajara (calle Estudio, nº. 14, y más tarde en la calle Mayor baja -después Miguel Fluiters-), donde ejercieron juntos la misma profesión.
[1] Sanz, J. La mujer en la Odontología española. Revista Vasca de Odontoestomatología, 5, 1996, págs. 259-270.
[2] La Voz Montañesa, nº. 2880, 2 de agosto de 1884, pág. 1.
[3] La Voz de Murcia, nº. 7440, 21 de septiembre de 1882, pág. 3.
[4] Arrieta, J. Madame Antoine, la primera dentista de Bilbao. El Correo, 4 de agosto de2020.
[5] La Correspondencia de España, nº. 9813, 2 de febrero de 1885, pág. 1.
[6] Diario de Córdoba, nº. 6663, 3 de noviembre de 1872, pág. 4.
[7] El Album, nº. 40, 31 de agosto de 1873, pág. 6.
[8] La Correspondencia de España, nº. 7423, 19 de abril de 1878, pág. 4.
[9] Ídem., nº. 10628, 28 de abril de 1887, pág. 2.
[10] Ídem., nº. 10644, pág. 1.
[11] Ídem., nº. 12722, 4 de febrero de 1893, pág. 3.
[12] Ídem., nº. 11101, 18 de agosto de 1888, pág. 3.
[13] Diario de Córdoba, nº. 12080, 2 de agosto de 1889, pág. 3.
[14] La Correspondencia de España, nº. 11862, 26 de septiembre de 1890, pág. 2.
[15] Ídem., nº. 12088, 10 de mayo de 1891, pág. 2.
[16] Ídem., nº. 11171, 30 de octubre de 1888, pág. 3.
[17] Ídem., nº. 11182, 10 de noviembre de 1888, pág. 2.
[18] Ídem., nº. 8978, 21 de octubre de 1882, pág. 4.
[19] Ídem., nº. 9545, 10 de mayo de 1884, pág. 2.
[20] Ídem., nº. 9672, 14 de septiembre de 1884, pág. 4.
[21] El Correo, nº. 2202, 4 de abril de 1886, pág. 1.
[22] La Voz Montañesa, 27 de julio de 1884, pág. 1.
[23] Ídem., nº. 2883, 6 de agosto de 1884, pág. 1.
[24] El Tradicionalista, nº. 282, 9 de octubre de 1887, pág. 3.
[25] El Guadalete, nº. 11396, 23 de mayo de 1893, pág. 2.
[26] La provincia, nº. 17, 10 de octubre de 1893, pág. 2.
[27] El Porvenir de León, nº. 2393, 6 de octubre de 1886, pág. 1.
[28] El Diario de León, nº. 32, 8 de octubre de 1886, pág. 3.
[29] Ídem, nº. 35, 12 de octubre de 1886, pág. 1.
[30] El Carbayón, nº. 1748, 27 de noviembre de 1886, pág. 1.
[31] Diario de Córdoba, nº. 11364, 5 de julio de 1887, pág. 3.
[32] La Odontología, 5, 1897, pág. 163. En este número se incluye su monografía presentada al Concurso de Premios de la Sociedad Odontológica Española con el título “Irregularidades de los dientes”, págs. 129-155.
[33] El Guadalete, nº. 15356, 11 de febrero de 1905, pág. 2.
[34] Ejército y Armada, nº. 5448, 28 de abril de 1923, pág. 1.
[35] El Telegrama del Rif, nº. 8717, 24 de octubre de 1825, pág. 2.
[36] La Odontología, septiembre de 1929, pág. 455.
[37] La Correspondencia de España, nº. 10516, 6 de enero de 1887, pág. 3.
[38] Ídem., nº. 12270, 10 de noviembre de 1891, pág. 4.
[39] Sanz, J. Historia de la Odontología Española. Madrid, CEU Ediciones, 2021, pág. .
[40] La Correspondencia de España, nº. 14578, 4 de enero de 1898, pág. 2.
[41] Ídem., nº. 16665, 23 de septiembre de 1903, pág. 3.
[42] Ídem., nº. 21008, 19 de agosto de 1915, pág. 7.
[43] La Libertad, nº. 1744, 25 de octubre de 1925, pág. 6.
[44] La Correspondencia de España, nº. 15973, 31 de octubre de 1901, pág. 3.
[45] Flores y Abejas, 19 de noviembre de 1905, pág. 6.
[46] Heraldo de Zamora, nº. 2670, 17 de febrero de 1906, pág. 2.
[47] Correo de la Mañana, nº. 3369, 26 de diciembre de 1924, pág. 2.
[48] Rochina y Murillo, R. Caricatura dental. Madrid, 1913, pág. 27.
[49] Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo, nº. 252, 5 de noviembre de 1929, pág. 4.
[50] La Odontología, 1, 1932, pág. 62.
[51] Ídem., 3, 1924, pág. 183.








