En un trabajo anterior publicado en esta revista1 nos hemos ocupado del contenido odontológico incluido en el libro de Laredo titulado “Metaphora Medicine et Cirurgie”, que junto con el “Modus faciendi cum Ordine Mendicandi” constituye el legado médico del fraile, no único pues también es autor de literatura en otra vertiente mística. Corresponde ahora, en la línea de investigación de los saberes odontológicos insertos en libros no especializados, estudiar aquellos remedios que el pionero autor incluyó en su célebre obra farmacéutica, donde no son abundantes, pero tienen su importancia al tratarse de un libro de referencia y de consulta, y no sólo por graduados universitarios.
El “Modus faciendi cum Ordine Mendicandi”.
Nos encontramos ante la primera farmacología redactada originalmente en español, cuando en España sólo existían versiones castellanas de tratados de técnicas farmacéuticas publicados en latín. El libro fue editado en 1527, en la imprenta sevillana de Jacobo Cromberger, teniendo una segunda tirada en la misma casa en 1534 y una tercera en 1542, con diversas adiciones y modificaciones, pero no en lo sustancial. De nuevo, una edición reciente2, comentada, nos facilita la consulta y comprensión del mismo.
El libro queda ordenado, tras una “Parte primera prologal”, en una “Parte segunda” que comprende “laxativas composiciones”, “píl- doras”, “polvos”, “trociscos”, “conditas”, “estupefactivas”, “xa- raves”, “loch”, “decoctiones”, “conservas”, “colirios”, “azeytes”, “ungüentos”, “emplastos” y “emplastos y esparadrapos”. El “Libro tercero” habla “De notables anotómicos correspondientes a la se- gunda parte del título, scilicet Cum ordine medicandi”, “Distinctión segunda de lo que se ha de evacuar en las quatro digestiones”, “De gratiarum actione” y una “Tabla ordinaria” sobre lo que versa la parte segunda. Sigue a ello una “Tabla del Libro Tercero”, una “Tabla alphabetica” y lo cierran dos glosarios.
Un precoz “Aviso a los padres enfermeros” del autor es crítica bien elocuente, de ahí que advierta: “Con la falta de la presencia del médico, viscerales padres míos, algunas vezes se ofresce necesidad a los que avemos algo aprendido de dispensar medicinas laxativas, y está muy puesto ya en uso entre nos, e aun entre los no sabios médicos, querer evacuar con purga qualquier henchimiento de humores que la orina e pulso e disposición del enfermo nos dan a conocer; para lo qual es menester grande aviso porque está escripto (IIII aphorismorum particula, comento II ibi in farmaciies talia, etc. por el Galieno) que los perfectos médicos yerran muchas vezes, pues siendo así ¿qué se podría dezir de los que somos no solamente imperfectos pero ni aun medianamente avisados? Y pues que aquesto es así, bien es que en esto seamos siempre recatados, porque podría ser queriendo descargar la naturaleza con tal evacuación que se augmentasse harto sobre su indisposición o enfermedad3”.

Esta crítica en forma de aviso no viene sino a constatar una evidencia que llegaba hasta los tiempos de la edición del libro, como la de “evacuar el mal” del enfermo mediante la prescripción de purgantes que sacaran del cuerpo todos aquellos humores a los que se les hacía responsables de la enfermedad, interpretando a la ligera los postulados galénicos que mantenían su valor, máxime cuando se habían dado a la imprenta textos depurados, fieles a la versión primigenia. Laredo se dirige a los enfermeros pues, ante la escasez de médicos, son los primeros a los que recurren los enfermos en busca de remedio que les alivie. En el rastreo del libro nos encontramos con algunas prescripciones para padecimientos bucodentales que expondremos a continuación.
Al rótulo del preparado particular sigue un “Recipe”, o composición de la receta; el “Cálculo”, de acuerdo a las medidas, y el “Posse”, que según el autor quiere decir “el privilegio o propiedad que tiene alguna medicina simple o compuesta contra cierto humor o contra cierta enfermedad, de manera que dezir “posse” es tanto como dezir tiene tal virtud o puede hazer tales operaciones4” y el “Modus faciendi”, que da título al libro, o sea, la manera de preparar los remedios.
Parte segunda antidotal.
– De píldoras
Pillule arabie Nicolai.
Posse:
Son alabadas estas píldoras muy mucho contra pasiones de los ojos, oýdos, gingivas y dientes, y contra cualquier dolor de cabeça, maxime contra emigranea que es axaqueca5.
– De trociscos.
Pulveres magistrales pro confortatione gingivarum.
Posse:
Quando sin llagas de boca ay sentimiento en las gingivas o enzías con floxedad de los dientes, éstos son muy buenos polvos aplicados con un papelico cortado como la enzía, el qual humedecido tocándole con la lengua del que se lo ha de poner sea puesto sobre los polvos, e tomará parte dellos, y póngaselo sobre la enzía relaxada donde ay la necessidad; e tráygalo así el enfermo el espacio que quisiere, que quanto más lo truxere más provecho le hará. E puede antes que los polvos ponga lavar la boca con vino, en el qua layan cozido agallas de ciprés y rosas y granos de arrayhán; e assí proceda los días que le conviniere hasta sentirse mejor6.
Galia muscata Nicolai. Posse:
Item es por sí muy medicable en diferentes pasiones, aplicándola empero en diversa materia. Itaque si una píldora de ella es tratada entre los dientes e muelas, digo con alguna fricación, trayéndola con la lengua es- cusa su mal olor7.
– De confectiones confortativas. Confectio de galanga Mesue.
Posse:
…engendra en la boca buen olor y en el anélito, e diminuye la mucha saliva, notando que usarla es más con- venible en tiempo, región e complexión fría que en otra que fría no sea 8.
De xaraves.
Oximel esquilitico Mesue.
Posse:
…propriamente se da contra… e afloxedad de dientes y relaxacion de gingivas e enzías, e causa en la boca buen olor e haze cessar el no buen olor si lo ay 9.
– De decoctiones.
Loch ad caliditatem et asperitatem pectoris etc. Mesue.
Posse:
Contra tosse de calor e contra aspereza de pecho y gar- ganta y sequedad de lengua e palato, es medicable este loch e aprovecha contra fatigosa sed 10.
Conclusión.
Dos son los autores, Nicolao y Mesué, que el autor cita en estos fragmentos, pero también en la obra entera. Este Mesué conviene distinguirlo del médico árabe que vivió en los siglos VIII-IX y su “Antidotario” fue uno de los primeros libros que se dieron a la imprenta y se reimprimieron hasta en quince ocasiones pues recogía de manera asequible la terapeútica farmacológica de griegos y árabes. Nicolao fue autor asimismo de un “Antidotario” compuesto hacia 1160, constituyéndose ambos en lectura de cabecera para los boticarios de la época. El dolor de dientes y encías es asunto recurrente a lo largo de la historia de la humanidad, reflejándose en los textos médico-quirúrgico-farmacéuticos, y suele encontrar, como aquí, fórmulas particulares, si bien otras generales antiálgicas aprovechan en estos padecimientos. El médico, también el cirujano y hasta el enfermero, tuvieron este libro como referencia durante el Renacimiento.






