Javier Sanz Serrulla
María José Solera Piña
Teresa Casero Gómez
A mediados del XIX el ejercicio femenino de la dentistería en España era cosa excepcional. Sin embargo, Polonia -o Apolonia- Sanz Ferrer se anunciaba con frecuencia en la prensa madrileña, especialmente en “La Correspondencia de España” y “La Patria”, ofreciendo sus servicios. La última noticia fue su esquela mortuoria, que así decía[1]: “La señora Dª. APOLONIA SANZ Y FERRER dentista de S.M. el rey D. Alfonso XII (q.e.p.d.), ha fallecido el día 28 de noviembre de 1892. á las diez de su mañana, á los 78 años de edad. R.I.P.” Asimismo incluía otra usual información como el nombre de su desconsolado esposo, Manuel Pérez, y otros familiares anónimos: “sus hermanas, hermanos políticos, sobrina, sobrinos políticos”, antes de anunciar el traslado del cuerpo desde la casa mortuoria (Ferraz, 62) al cementerio de la Sacramental de San Justo. La histórica dentista había nacido en el año de 1814 y fallecía longeva, en el ejercicio de su profesión.
Polonia Sanz, dejó también algunos datos biográficos en la instancia que dirigió a la Casa Real española en 1851 con el deseo de ser nombrada Dentista de Cámara, sin gravamen alguno[2]. Se dice natural de Zaragoza y su ejercicio era a todas luces legal tras ser autorizada por la Academia de Medicina y Cirugía de Valencia, donde se le autorizó “al examen de la parte concerniente del arte del Dentista que se exige a los sangradores”, si bien tras superar la prueba se le expediría “una certificación que la autorice para el ejercicio de dicho arte en todos los dominios de S.M. pero con la restricción de que haya de llamar á un facultativo de cirugía cuando crea necesario que se practique en la boca alguna operación quirúrgica”. El examen se verificó el 20 de diciembre de 1849, en esta ciudad en la que residía, siendo aprobada por unanimidad, expidiéndosele la certificación correspondiente un día después. El Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas expidió el 10 de abril del año siguiente un “Título de Dentista” a su favor en virtud del cual se la autorizaba “para limpiar la dentadura, extraer dientes y muelas y practicar las demás operaciones que corresponden al Dentista”.
En cualquier caso, la excepcionalidad del título y el dilatado ejercicio profesional merecen la atención por tratarse de un caso infrecuente cuando el ejercicio femenino, insistimos, era una rareza, sin librarse de la crítica del estamento médico como aparece en el comentario despectivo aparecido en el “Boletín de Medicina, Cirugía y Farmacia”, que reproducimos en el siguiente recuadro, a raíz de la noticia de la creación de una Facultad de Medicina para mujeres en los Estados Unidos.

Previo: “Madama Sanz”, fotógrafa ambulante.
¿Qué hacía Polonia Sanz en Valencia? En 1845, tan sólo seis años después de que Daguèrre presentara su invento en París, el que llevaría su epónimo, “daguerrotipo”, se anunciaba en la prensa de la ciudad levantina, de lo que queda constancia en el “Diario Mercantil de Valencia del 21 de octubre de ese año, teniéndosela por la primera de las fotógrafas aragonesas[3]. Además de saber este nuevo arte, ofrecía otras habilidades como enseñar la técnica y el arte fotográfico, naturalmente, pero también compone “loza, cristal chino y demás; lava guantes, damascos y toda clase de ropa de seda y terciopelo, sin perder el color ni el brillo, y quita toda clase de manchas…” Principalmente era una “trabajadora manual”. En Valencia permanecería hasta que pasara a Madrid, anunciándose allí como “Madama Sanz” si bien compatibilizando este trabajo con el que le franqueaba el obtenido en la Academia y Cirugía valenciana.
Madrid. El gabinete dental.
La capital de España fue el destino definitivo de Polonia Sanz. Desde que llegara de Valencia se instalaría alrededor de la Puerta del Sol, apareciendo anunciada en “El Clamor Público” de 30 de marzo de 1850 en el número 13, cuarto segundo, de la calle del Carmen[4] con una gran oferta de lo suyo, como puede comprobarse.

El segundo domicilio estuvo en la calle de Capellanes[5], nº. 1. A finales de 1859 anunciaba en la prensa[6] su consulta en la calle en este número, cuarto principal izquierda, ofreciendo sus habilidades profesionales, como la importación de un “Nuevo método de dentaduras completas, montadas en goma y asimismo las piezas sueltas, todo con equidad y esmero, pues habiendo sabido que en Alemania se adoptaba este nuevo método dentaduras, y á pesar del gran gasto que se le ha proporcionado… no ha omitido gasto alguno… garantizando sus obras por todo el tiempo que se le exija…”, presumiendo además de “ser la primera que ha adoptado este nuevo descubrimiento”. Igualmente, arriesgaba su economía al proclamar que no recibiría “ninguna retribución hasta que los pacientes estén completamente curados”, relataba su oferta: “hace toda clase de estracciones… limpia la dentadura, la empasta y orifica” y asimismo daría “un librito gratis á todas las personas que gusten pasar ha buscarlo, con objeto solo de que todas las familias puedan corregir y perfeccionar la dentadura de los niños”. Este “librito” de tan sólo 8 páginas ha sido mencionado en alguna ocasión con el título de “Tratado de dientes”, editado en Valencia en 1852, en la línea de estos opúsculos editados por algunos dentistas para instrucción de sus pacientes[7].

En el mismo domicilio anuncia dos años después algunas otras actividades: “hace toda clase de piezas para la masticación, como es desde un diente hasta la caja completa, garantizando sus obras por todo el tiempo que se quiera; pues con el fin de dar salida á una gran partida de dientes ha hecho una gran rebaja en sus obras oríficas[8]”.
El 24 de septiembre de 1862 traslada su domicilio profesional y se anuncia en la calle del Arenal, 1 y 3, segundo[9], advirtiendo en números posteriores no haber subido los precios. A finales del año siguiente, “con motivo de la obra que se está haciendo en la casa de Manzanedo”, da cuenta del traslado al número 9, tercera derecha, de la puerta del Sol[10] y de aquí, “por mejorar de habitación”, pasaría su gabinete a la calle del Arenal, nº. 8, principal[11].
El 6 de octubre de 1864 anuncia que ha marchado al nº 26 de la calle del Arenal[12], y, siempre sin salir del más puro centro de la capital, el 31 de diciembre de 1865 pasó a la calle Mayor, nº. 22 y 24, cuarto principal derecho[13]. En 1876 advierte del traslado de su gabinete al barrio de Argüelles, concretamente a la calle del Tutor, nº. 31, “detrás del Buen Suceso”, donde seguirá ejerciendo su profesión, lo cual no se produce hasta abril del año siguiente, lo cual comunica en los periódicos al público general y, especialmente, a sus parroquianos, como también, el 12 de abril de 1879, que “Se halla ya restablecida de su enfermedad y asiste á su gabinete[14]”. Todavía tenía intención de emprender, ya en su última etapa profesional, un cambio de domicilio y así lo anuncia en 1886, instalándose en el número 84, principal, de la calle Mayor[15], sin embargo, dos años más tarde sigue dando por su domicilio profesional el de la calle del Tutor, nº. 41[16], donde cerraría su actividad.
Polonia Sanz actuó también, como tantos de sus colegas coetáneos y en tiempo de verano, en provincias. En el periódico “La Voz Montañesa” se incluye en julio de 1880 un suelto que la anuncia en Santander:
“Ha llegado de Madrid á esta capital la célebre primera dentista de Cámara de SS.MM. doña Polonia Sanz. Esta señora cuenta cinco títulos y tres menciones honoríficas, se hace recomendable al público tanto por esto cuanto por sus obras y operaciones odontálgicas. Residirá en esta población una temporada, satisfaciendo así á las personas á cuyas instancias ha venido.
Horas de consulta y trabajo, de nueve de la mañana á seis de la tarde, Cuesta de Gibaja, número 6, principal[17].”
¿Dentista de la Casa Real?
En 1859 aparece en los periódicos como “primera dentista de cámara del serenísimo señor infante D. Francisco de Paula Antonio[18]” y en 1860 especifica que es “primera dentista de Cámara de S.A. y real familia[19]”. Ahora bien, ello no consta en el expediente mencionado conservado en el Archivo del Real Palacio sino tan solo su aspiración, pero de esta manera se sigue anunciando hasta 1870, cuando encontramos un breve que remata diciendo: “Tiene los honores de dentista del príncipe Muley-el-Abbas, y lo fué de cámara[20]”, siendo esto último, al parecer, el inicio de un paréntesis que llega hasta finales de 1876, cuando se anuncia en la prensa que “Ha sido agraciada con el título de dentista de cámara de S.M. el rey la conocida y reputada doña Polonia Sanz, que tan general reputación ha conseguido en la especialidad á que se dedica[21]”. A partir de entonces aparece en los diarios de Madrid como “primer dentista de cámara”, incluso como “dentista de cámara de SS.MM.” y en su esquela mortuoria, como queda dicho al principio, como “dentista de S.M. Alfonso XII”.
La inexistencia documental de un posible nombramiento nos impide ratificar este punto[22], si bien no deja de extrañarnos la frecuente publicación de anuncios por su parte que hacen gala de ese incierto nombramiento y a la vista del público lector madrileño, lo cual, de ser incierto, no dejaría representar una osadía pues hubiera acabado denunciada por alguno de sus colegas de la Villa y Corte.
Dentista del Muley-el-Abbas.

Sí fue, sin embargo, dentista del príncipe Muley-el-Abbas, príncipe marroquí hermano del sultán Muhammad IV. Destacó en la Guerra de África (1859-1860), comandando al ejército marroquí en batallas que resultaron definitivas, como las de Castillejos y Wad-Ras. Tras la derrota firmó la paz con España y en Madrid se desempeñó como diplomático, con gran influencia en la historia de ambos países, España y Marruecos.

En 1860, destacado el Embajador en Madrid, recibió el diploma del que iba a presumir durante el resto de su vida profesional. El príncipe le dio un título cuyo texto fue reproducido en la prensa diaria y así decía[23]:
“Sea Dios siempre bendecido: él es el único bendecido y grande, dentro de él todo es, fuera de él, nada.
Grande es el beneficio de la salud, y admirable el poder de Dios que alivia los males por la mano del hombre; tú te has dedicado á esto con solicitud y sacrificio de persona. Sea tu arte propicio cuando Dios se sirva hacer padecer al más humilde de sus siervos: cura tú mis males de dolor agudo en la boca.
Hazlo así en honra de Dios que llena el espacio y merece toda adoracion.- Califa-el-Abbas Bezen-kir”.
Sin embargo, no faltó alguna discrepancia respecto al texto, circunstancia que también tuvo cabida en la prensa. “La Correspondencia de España” así decía[24]:
“El diploma dado á doña Polonia Sanz por Muley-el-Abbas, y que Las Novedades dice no ser mas que la firma del califa escrita en una tarjeta, dice traducido fielmente: “Doña Polonia Sanz, primera dentista de cámara del Abbas (Guárdela Dios). Fecha 29 de Rabie el Nabagui año 1278 (15 de octubre de 1861.”
En fin, “El Museo Universal” recogía ambos extremos, diciendo que, al respecto, el príncipe le había enviado “segun unos un diploma en regla, y segun otros una tarjeta con su nombre”, lo cual, después de referir que “Seria tarea interminable enumerar los dentistas célebres de ambos sexos que se han enriquecido poniendo y sacando dientes al prójimo”, lo que no deja de asombrar en el caso de las dentistas.
Lo más probable es que se tratara de una tarjeta, como se desprende de un anuncio de urgencia insertado en “La Correspondencia de España”, que así dice: “Habiendosele estraviado a doña Polonia Sanz el dia 13 del corriente, el tarjetero de plata filigranado con varias tarjetas, entre ellas los nombres de los embajadores marroquíes, y el nombramiento de dentista del príncipe Muley-el-Abbas; se avisa al público para que en su consecuencia nadie pueda hacer uso de dichas tarjetas pues de lo contrario, será demandado ante los tribunales; y si al contrario, la persona que lo haya recojido y quiere entregarlo, Capellanes, 1, principal, se le regalará el tarjetero, y una buena gratificacion, pues aunque dicha señora ha sido rehabilitada con un nuevo titulo estendido en debida forma, se alegraria hacerse con las tarjetas[25]”.
Dentista del Ejército.
El 18 de abril de 1861 lucha por su aspiración en “La Correspondencia de España”, aduciendo que posee su título por la universidad de Valencia, “Luego ¿por qué se ha de tachar de ridículo el que una señora sea dentista del ejército, cuando todo el universo sabe que Doña Polonia Sanz es competente tanto en la parte quirúrgica cuanto en lo que pertenece á su profesion artística?”, y añade: “Ademas pago 800 rs. de contribucion, y 11,000 de casa, y creo que esto solo basta para que esos señores ayuden con mas caridad á las personas que con sus desvelos han llegado á ocupar un puesto en la clase de contribuyentes, ya que á ellos en nada les rebaja tan justa petición. Estoy segura de que si S.M. supiese lo que sufren los pobres soldados en particular los del regimiento de Galicia, Barbastro é Ingenieros, me haría la justicia debida, ya por los muchos años que opero gratis[26]…”
Menos de un año tardará para que en enero de 1862 se dé razón de que “La dentista de cámara doña Polonia Sanz, ha solicitado el título de dentista del ejército, fundándose en haber practicado por espacio de 18 años gratuitamente las operaciones dentarias a cuantos militares las han necesitado[27]”. En un número posterior, de ese mismo mes, incluye ella misma en el citado periódico un breve comentando esta solicitud, que había sido elevada por el Ministro de la Guerra a Sanidad Militar para que informase, “lo cual tuvo por resultado que era ridículo, en una señora”, a lo que ella decía: “Jamás pude creer que se diese una contestacion tan poco razonable, porque los facultativos de los cuerpos no se han dedicado jamás á la estraccion de muelas, por ser una operación enteramente aparte de su facultad, y únicamente la suele ejercer el barbero del regimiento, en cuyas manos los soldados rehúsan con frecuencia ponerse”, a lo cual añadía: “puedo decir que hace mas de catorce años que estoy operando al ejército gratis habiéndome hecho con varios certificados de los facultativos de los cuerpos de mar y tierra así como de los coroneles de los cuerpos, y por último de los capitanes generales de diferentes distritos[28]”. Sin embargo, el 6 de noviembre de 1686, y a partir de entonces, se anuncia como “primera dentista del ejército[29]”, aunque llama la atención que no fuera hasta el 1 de agosto de 1874 cuando se anunciara en el periódico que “A la célebre dentista doña Polonia Sanz ha sido concedido el título honorífico y gratuito de dentista del ejército[30]”.
Los “éxitos profesionales”.
Siempre siguiendo a la prensa coetánea, si bien es cliente habitual en la inclusión de sus anuncios publicitarios, leemos el anuncio de sus habilidades tal que así: “Dentista consumada. Lo es sin duda alguna doña Polonia Sanz, muy conocida en esta corte y fuera de ella por la inteligencia, tacto y seguridad con que ejerce su delicada profesion. Sabemos que á una señora muy principal le extrajo ayer aquella acreditada profesora tres muelas muy difíciles de sacar, y que ejecutó la operacion con tal prontitud y acierto que la señora paciente (que ya sufrió en Paris operaciones análogas de mano de los más afamados dentistas de la córte imperial) se deshace en elogios de la profesora española, asegurando que nadie la aventaja en su arte[31]”.
O, también, cuando dice así: “Si á la dentista doña Polonia Sanz le faltase algun titulo para elevar su crédito a la altura que corresponde, o habría adquirido ayer practicando una operacion dificilísima que otros dentistas no se atrevieron á llevar a cabo. Rendimos este testimonio de justicia á la hábil operadora que tanto favorece al público de Madrid[32]”. Y un nuevo comunicado de agradecimiento aparecería en prensa -diario “La Patria”- en 1880 a favor de la dentista, en carta dirigida a su director por el agraciado paciente, que así decía:
“Muy señor mio: ruego á Vd. se sirva dar cabida en su periódico á la presente manifestacion de gratitud que tributo á la acreditada dentista doña Polonia Sanz, á la cual, despues de dos años de crueles padecimientos en la boca, he debido en brevísimo tiempo mi completa curacion; de tal modo, que á los dos dias de haberse encargado de ésta, dicha señora, el que suscribe ya podia comer cómodamente y sin mortificacion alguna.
De todo ello tendrá suma complacencia en dar más pormenores, á quien los desee, en esta su casa, calle de las Venberas, número 2, prendería, el que tiene el gusto de ofrecerse de Vd. atento y seguro servidor, – Francisco Ronquillo[33]”.
Polonia Sanz viajaba tal extranjero para estar al día de los adelantos foráneos, comunicando cómo era “la unica en España que posee un sistema nuevo para la dentadura”, el cual había obtenido tras un “viaje al estranjero, donde ha visto y examinado con detención los adelantos de la profesion del dentista. Por consiguiente, ofrece dentaduras que con la mayor facilidad se parten nueces en el acto sin miedo de que las muelas se rompan[34]”, habiendo regresado con una buena partida de un nuevo “cauchout blanco” que ofrecía a sus colegas.
Dos años después daba cuenta de “haber recorrido varias capitales de España y del extranjero, con objeto de adquirir cuantos adelantos hubiese para su profesion[35]”. El 19 de mayo de 1870 hacía gala, de nuevo, de sus adquisiciones para fabricación de prótesis, así como para las exodoncias sin dolor: “Se han recibido las máquinas de nueva invención, premiadas y privilegiadas en Londres para toda clase de piezas y dentaduras sin muelles, paladar ni resorte. Unica persona que las posee por estar suscrita á todos los adelantos del arte, es doña Polonia Sanz. Estrae muelas sin dolor por los ultimos sistemas. Arenal, 8, principal[36]”.
Anunciaba también, en 1872, la “Nueva amalgama llamada la Celullosa. Una de las mejores invenciones para dentaduras” que había traído de los Estados Unidos[37], como también más adelante, en 1876, le llegaba “un género nuevo para dentaduras, las cuales pueden tirarse á larga distancia, ponerse sobre ellas sin ocasionar rotura[38]…”
Además, trajo colaboradores del extranjero para mejorar algunas prestaciones, como anuncia el 7 de octubre de 1870: “Deseosa siempre de servir a su numerosa clientela doña Polonia Sanz ha hecho venir un oficial de dentista de los primeros de Londres, el que tiene la facilidad de construir toda una dentadura en tres horas; razón por la cual ha hecho una gran rebaja en toda clase de obras, tanto en las dentaduras completas como en las piezas hasta de un diente. Orifica por un nuevo sistema con el cual se evita la estraccion de dientes y muelas. Limpia la dentadura, cura las enfermedades de la boca, espende el elixir del doctor Cristian, bien conocido por las grandes curas que ha hecho y por lo limpia que deja la dentadura[39]”.
Polonia Sanz Ferrer fue, sin duda, una laboriosa dentista, cubriendo la segunda mitad del siglo XIX en la que ejerció con las dificultades propias de las pioneras en cualquier actividad. Accedió a un título legal, concedido por la Academia de Medicina y Cirugía de Valencia que en teoría no iría más allá de las atribuciones propias concedidas a los Cirujanos Menores o Ministrantes mediante el reglamento de 28 de junio de 1846 emitido por el Gobierno, aunque el título oficial le facultaba para “el examen de la parte concerniente del arte del Dentista que se exige a los sangradores”, título de 1804, siendo esta titulación previa a la del Cirujano Menor. Sin otra fuente que permita descartar su autodidactismo, su incomprensible ausencia de maestros, de sus variadas prestaciones odontológicas sabemos por los anuncios que incluyó en la prensa, si bien suelen tener un fin de proclamación de habilidades por quien las contrata.
[1] La Correspondencia de España, nº. 12654, 28 de noviembre de 1892, pág. 4.
[2] Cfr. Sanz, J. Polonia Sanz, la primera dentista española. Carrillo, J.L. Olagüe de Ros, G. (Eds). Actas del XXXIII Congreso Internacional de Historia de la Medicina (Granada-Sevilla: 1-6 septiembre, 1992). Sevilla, 1994, págs. 1191-1195. Se consultó el Archivo del Real Palacio. Caja 7940, nº. 55, doc. 3.
[3] Agustín Lacruz, M.C. Tomás Esteban, S. Las primeras fotógrafas en Aragón: pioneras y modernas. Revista General de Información y Documentación, 2, 1028, págs. 621-658.
[4] El Clamor Público, nº. 1764, 30 de marzo de 1850, pág. 4.
[5] Esta calle cambió su nombre en 1901 por el de Mariana Pineda, y en 1941 pasó a denominarse calle del Maestro Victoria.
[6] La Correspondencia de España, nº. 472, 14 de diciembre de 1859, pág. 4.
[7] Cfr. sobre este asunto Sanz, J. Los textos odontológicos de divulgación en los orígenes de la Odontología preventiva y comunitaria en España. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2000. (Tesis doctoral).
[8] La Correspondencia de España, nº. 1222, 21 de octubre de 1861, pág. 3.
[9] El Contemporáneo, nº. 531, 24 de septiembre de 1862, pág. 4.
[10] La Correspondencia de España, nº. 1919, 5 de septiembre de 1863, pág. 4.
[11] La Correspondencia de España, nº. 4110, 20 de febrero de 1869, pág. 4.
[12] La Correspondencia de España, nº. 2335, 6 de octubre de 1864, pág. 4.
[13] La Correspondencia de España, nº. 2891, 31 de diciembre de 1865, pág. 4.
[14] La Correspondencia de España, nº. 7780, 12 de abril de 1879, pág. 3.
[15] La Correspondencia de España, nº. 10434, 16 de octubre de 1886, pág. 1.
[16] La Correspondencia de España, nº. 10903, 28 de enero de 1888, pág. 4.
[17] La Voz Montañesa, 31 de julio de 1880, pág. 3.
[18] La Correspondencia de España, nº. 472, 14 de diciembre de 1859, pág. 4.
[19] La Correspondencia de España, nº. 499, 14 de enero de 1860, pág. 4.
[20] La Correspondencia de España, nº. 4749, 25 de noviembre de 1870, pág. 4.
[21] La Correspondencia de España, nº. 6892, 19 de octubre de 1876, pág. 2.
[22] Cfr. Sanz, J. De Reyes y Dentistas. La Odontología y la Casa Real Española. De Carlos V a Felipe VI. Sevilla, Ediciones Renacimiento, 2020.
[23] El Reino, nº. 610, 15 de octubre de 1861, pág. 3.
[24] La Correspondencia de España, nº. 1250, 18 de noviembre de 1861, pág. 1.
[25] La Correspondencia de España, nº. 1258, 24 de noviembre de 1861, pág. 4.
[26] La Correspondencia de España, nº. 1319, 22 de enero de 1862, pág. 4.
[27] La Correspondencia de España, nº. 1306, 9 de enero de 1862, pág. 2.
[28] La Correspondencia de España, nº. 1318, 21 de enero de 1862, pág. 4.
[29] La Correspondencia de España, nº. 4006, 6 de noviembre de 1868, pág. 4.
[30] La Correspondencia de España, nº. 6087, 1 de agosto de 1874, pág. 3.
[31] El Reino, nº. 460, 17 de abril de 1861, pág. 17.
[32] La Paz de Murcia, 8 de febrero de 1872, pág. 3.
[33] La Patria, nº. 1594, 13 de mayo de 1880, pág. 3.
[34] La Correspondencia de España, nº. 2260, 12 de agosto de 1864, pág. 3.
[35] La Correspondencia de España, nº. 2720, 30 de julio de 1865, pág. 4.
[36] La Correspondencia de España, nº. 4560, 19 de mayo de 1870, pág. 4.
[37] La Correspondencia de España, nº. 5227, 19 de marzo de 1872, pág. 4.
[38] La Correspondencia de España, nº. 6839, 27 de agosto de 1876, pág. 4.
[39] La Correspondencia de España, nº. 4700, 7 de octubre de 1870, pág. 4.






