F. Javier Cortés Martinicorena Estomatólogo. Doctor en Medicina y Cirugía
Acaba de ver la luz la última Encuesta de Salud Oral en España 2025 -cuya lectura recomiendo- de un período que abarca más de 40 años desde que la OMS promoviera la primera de ellas con su metodología estandarizada en 1983. Posteriormente en 1993, y a partir del año 2000 un mismo equipo -de la mano del Profesor Manuel Bravo Pérez de la Universidad de Granada-, ha venido realizando encuestas cada 5 años, patrocinadas por el Consejo de Dentistas. Por tanto, los datos publicados ofrecen una visión muy amplia y de la que se pueden extraer conclusiones sólidas sobre su evolución al tiempo que muestra algunas paradojas.
Aunque es bien sabido, digamos lo primero que una encuesta de salud es una foto fija de una realidad que, de por sí, es dinámica: el continuo salud/enfermedad, el acceso a tratamiento, las prácticas higiénicas, los comportamientos sociales, pero que cuando se realizan con la misma metodología estandarizada permiten observar la tendencia de estas realidades y comportamientos.
“la salud oral de los habitantes de España ha mejorado mucho en términos generales”
La primera de estas conclusiones es que la salud oral de los habitantes de España ha mejorado mucho en términos generales y en casi todos sus indicadores. Es importante esta matización de personas que habitan en nuestro país, porque en las primeras ediciones el factor inmigración era muy pequeño (en torno al 0,5%) y no tenido en cuenta. Sin embargo, en esta encuesta de 2025, el 14% de la muestra son personas que no han nacido en España, porcentaje que se eleva al 27% en el grupo etario de 35-44 años. A pesar de que la caries afecta a un porcentaje importante de jóvenes y a la casi totalidad de los adultos mayores, ésta ha descendido notablemente en estos años y muestra una tendencia a la estabilidad en los más recientes, incluso un pequeño repunte. En datos: la prevalencia de caries a los 12 años era del 68% (1993) y hoy es del 28%, un descenso muy notable en el largo plazo, aunque más moderado en el corto (2015) y estable desde 2020; la media de dientes afectados o índice CAOD era de 2,3 y hoy es de 0,7, la misma que en 2015 y algo superior a la de 2020 (0,6). Pero lo que es más importante -porque venimos de unos años en los que no existía cobertura pública al tratamiento de caries en esta edad-, en 1993 solo el 38% de las lesiones estaban tratadas y hoy lo está el 70%.
en 1993 solo el 38% de las lesiones de caries estaban tratadas y hoy lo está el 70%.
Por otra parte, la dentición temporal muestra un descenso mucho menos acusado y con algunas fluctuaciones desde el 38% (1993) al 31% de ahora, pero con un repunte en la media de dientes afectados: 1,0 (1993) a 1,2 ahora. Parte de la explicación de esta diferencia está en que los adolescentes de 12 años han estado cubiertos por programas preventivo-asistenciales, y los más pequeños no.
La salud periodontal también ha mejorado, pero es llamativo el bajo número de adultos que presentan un periodonto sano
La salud periodontal también ha mejorado, pero es llamativo el bajo número de adultos que presentan un periodonto sano. Ha mejorado su salud y la frecuencia de cepillado dental diario, y ambos indicadores deberían estar relacionados. Pero, a pesar de que el 92-85% de los adultos jóvenes y mayores declara un hábito de cepillado dental de una o más veces al día, el 28% y 46% respectivamente presenta algún grado de inflamación y/o bolsa periodontal.
El nivel de enfermedad dental sufrido por una población, y su impacto según el nivel socioeconómico, se refleja finalmente en el número de dientes faltantes o, en su contrario, el de dientes presentes en boca. Estos indicadores también han mejorado notablemente pero su valor sigue asociado al NSE: a menos nivel, menos número de dientes presentes en boca: 21,6 en NSE alto y 17,2 en bajo. La mejoría es que la media de dientes ausentes a los 65-74 años era de 18,1 (1993) y hoy es de 9,4; una mejoría de un 50%, que es del 75% en 35-44 años. Una mejora muy evidente. Un menor nivel de enfermedad dental y una mayor cultura sanitaria y disponibilidad de servicios dentales han favorecido estas cifras. En estos indicadores es determinante que la sanidad pública solo cubre la extracción.
En el lado opuesto a estos indicadores de salud está el número de sellados de fisura. A pesar de que el sellado preventivo de fosas y fisuras forma parte de la cartera común se servicios del SNS desde hace décadas, sólo el 20% y 17% de los de 12 y 15 años los presentan, y las cifras han descendido llamativamente desde la última encuesta (2020: 35% y 32%). Las cifras actuales (2025) son superponibles a las del año 2000 cuando los programas preventivo-asistenciales estaban iniciándose en algunas CC. AA o llevaban todavía poco recorrido en otras. Si la prevalencia de caries en esas edades es del 28% y 40% respectivamente, estas cifras de sellados indican que la cartera de servicios no se está aplicando en su totalidad y ello puede estar condicionando la falta de mayor progresión en el descenso de esta enfermedad. La paradoja es que ya la cartera de servicios comunes del RD 1030/2006 así como los diferentes programas de SBD de las CC. AA son de enfoque primordialmente preventivo, pero las cifras de caries y selladores no los acompañan, lo que debe llevar a una reflexión.
Y la primera reflexión es que sin una dirección estratégica a nivel nacional (y también autonómico) que coordine y proponga directrices, la nueva cartera común de servicios puede no alcanzar sus objetivos que son, en definitiva, una mejora de los indicadores de salud. Esto se reclama en las conclusiones del informe de esta encuesta y de las anteriores, y yo personalmente lo vengo reclamando desde hace muchos años.
Sin una dirección estratégica a nivel nacional (y también autonómico) que coordine y proponga directrices, la nueva cartera común de servicios puede no alcanzar sus objetivos
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