EVOLUCIÓN HACIA EL NEOIMPRESIONISMO

 

 

En el anterior artículo (Impresionismo: originalidad y modernidad. Rev Odontólogos, Vol 14, no 74) hablábamos del nacimiento de una nueva orientación artística a la que se denominó impresionismo. Esta nueva corriente no hubiera podido prevalecer sin algunas figuras que apostaron por ella y por algunos de sus representantes, facilitando la exposición y la financiación de sus obras. Tal vez la figura que más apoyo financiero realizó a esta nueva corriente fue Paul Durand-Ruel.

Gracias a las exposiciones que organizó Durand-Ruel en Londres, pero sobre todo Works in Oil and Pastel by the Impressionists of Paris, realizada en Nueva York en 1886, los impresionistas ganan poco a poco el reconocimiento del público y las pinturas impresionistas son apreciadas por su justo valor. El impresionismo fue evolucionando hacia nuevos caminos de expresión artística siendo uno de los más significativos el denominado neoimpresionismo, el cual terminará prevaleciendo, marcando una nueva etapa en la historia del arte.

El impresionismo y su evolución hacia el neoimpresionismo estuvo marcado por un cambio social y económico muy importante que se desarrolló entre finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Este contexto social se caracterizó por el florecimiento de una burguesía urbana y determinadas corrientes filosóficas, sobre todo el denominado positivismo. Corriente filosófica que se sitúa entre el idealismo y el materialismo sin ser ni lo uno ni lo otro y que proclama el empirismo basado en la concreción de ideas, alejándose del análisis de los conceptos más abstractos. Su principal representante fue Auguste Comte (1798-1857).

Podemos decir que el fundador del neoimpresionismo fue George Seurat (1859-1891) y el término fue acuñado por el crítico francés Félix Feneon en 1886. Este movimiento intentaba reflejar la vida urbana moderna y también algunos motivos paisajísticos. Las técnicas principales eran el puntillismo y el divisionismo. En ambas prevalen los colores puros con un efecto luminoso distinto, dando a las obras un máximo brillo. Utiliza pinceladas muy precisas para crear un efecto visual vibrante y dinámico. Los autores intentar acercarse a un enfoque más racional y analítico que el que prevalecía en el impresionismo.

Vamos a ver a continuación a los dos representantes principales de este movimiento.

George Seurat (1859-1891) fue el fundador del neoimpresionismo y el más importante representante del puntillismo. La técnica es muy precisa y de difícil realización, utilizando puntos minúsculos de color para lograr una unificación óptica. Se trata de una técnica sumamente compleja en su ejecución.

 

Figura 1 George Seurat. “Tarde de domingo en la isla de Jatte. 1884

 

El cuadro Tarde de domingo en la isla de la Gran Jatte (Figura 1) tardó en completarse más de dos años. En el apreciamos de forma abrupta pero sorprendente como la unión de colores vivos con pinceladas minúsculas puede conseguir una apreciación y unificación óptica de gran impacto. Seurat utiliza el amarillo de zinc en las zonas más iluminadas con combinación de naranjas y azules. El amarillo de zinc fue derivando, involuntariamente para el autor, en un tono más apagado, casi color tierra. Aún así, la obra no ha perdido la fuerza original que la caracteriza.

Figura 2. George Seurat Mujer empolvándose 1889

 

Una de sus últimas obras fue Mujer empolvándose (Figura 2) realizado en 1889-1890.

En la obra resalta en primer lugar la pared azul que da una sensación dúctil, flexible. Llama la atención el espejo abierto con un florero detrás. Parece como algo que desestructura la obra. Estudios recientes han comprobado que lo que había en su lugar era un autorretrato del propio Seurat ya que la modelo era su amante secreta. Debido al revuelo que podía ocasionar, dado la época en la que se encontraban,  el propio autor decidió pintar encima el florero.

 En esa misma época, Seurat realizó una pequeña obra denominada Torre Eiffel (Figura 3) la cual estaba todavía en construcción, ya que era un gran admirador de esta obra vanguardista que fue estrenada en la Exposición universal de 1889.

 

Figura 3. George Seurat. Torre Eiffel 1889

 

Es una obra de pequeño tamaño en la que la protagonista esencial es la torre. Todo lo demás es puramente accesorio y así lo refleja el autor. Lo importante  en esta obra es la propia torre, lo demás no tiene interés.

La segunda figura representante del movimiento neoimpresionista en su vertiente divisionista es Paul Victor Signac  (1863 -1935). La principal diferencia entre el puntillismo y el divisionismo es la separación de colores. En el primero no existe tal separación  y los colores confluyen unos con otros sin solución de continuidad. En el divisionismo, la separación es evidente y busca la figuración óptica mediante este aislamiento de los puntos de color.

Las características principales de este movimiento son parecidas al puntillismo pero con algunas diferencias esenciales como la ya reflejada anteriormente.

Utiliza el color local o el color verdadero alejándose de mezclas confusas de color (el cielo es azul o el césped es verde). La iluminación del sol se hace de forma directa con colores amarillos o naranjas. Para las sombras se utilizan colores azules, rojos o morados. Para los contrastes, se colocan colores extremos muy próximos.

Signac, aparte de pintor, fue un estudioso en las ciencias y las artes, publicando varios libros sobre artistas contemporáneos, por ejemplo  “De Eugène Delacroix al Neoimpresionismo”, publicado en 1899.

Una de sus obras más importantes es el “El Desayuno” (Figura 4) realizada en 1886. Es una obra que refleja la vida cotidiana de una familia burguesa. Técnicamente es muy precisa en el uso de la técnica del divisionismo, con esa separación clara de los puntos de color.

 

Figura 4. Paul Signac “El Desayuno” 1886

 

Llama la atención la figura central sobre la mesa que contiene un líquido indeterminado. Sorprendente es la sombra que refleja esta figura sobre el mantel, dando la impresión de que está depositada sobre un espejo. Se trata de una huida accidental de la realidad.

Figura 5. Paul Signac  “El puerto de Saint Tropez” 1898

 

Tal vez una de sus obras más representativas es la realizada sobre el Puerto de Saint Tropez” en 1898 (Figura 5). Signac era un apasionado de la navegación y pintó con frecuencia paisajes marítimos. La mayor parte de la obra está formada por el agua del puerto con sus reflejos y por el cielo azul con sus nubes dispersas. El agua queda enmarcada por un semicírculo. El más próximo al espectador está protagonizado por colores oscuros y azulados. En la parte del semicírculo más alejada del espectador predominan los colores anaranjados luminosos. Es muy notable el efecto de la separación de los puntos de color en toda la obra, por esta razón es una obra muy representativa del divisionismo.

 

Figura 6. Paul Signal “La boya roja”1895

 

Dentro de las obras de Signac con más marcado acento marítimo se encuentra la “Boya Roja” (Figura 6) pintado en 1895. Con un claro carácter impresionista, esta obra refleja los botes y las casas en el agua, actuando esta como un verdadero espejo. Los objetos están alienados en una composición muy estudiada previamente. Como es característico del divisionismo, las pinceladas se diferencian claramente unas de otras. Al alejarse de la obra, la distancia hace que se mezclen adecuadamente unas con otras. Precisamente este desarrollo técnico es lo que se aleja más claramente del impresionismo, ya que carece, de forma voluntaria y muy estudiada, del carácter directo y espontáneo de las obras impresionistas.