La 24.ª promoción de Odontología de UIC Barcelona celebra su graduación con la excelencia y la vocación de servicio como ejes.

Cerca de un millar de personas se dieron cita el 9 de julio en el Teatre-Auditori de Sant Cugat para acompañar a la 24.ª promoción de Odontología de UIC Barcelona en uno de los momentos más esperados de su trayectoria universitaria. Estudiantes, profesores, familiares y autoridades académicas participaron en una ceremonia marcada por la excelencia científica, la vocación de servicio y la importancia de seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida profesional.
El acto estuvo presidido por el Dr. Lluís Giner, decano de la Facultad, y contó como padrino de la promoción con el Dr. José Luis Gutiérrez, jefe del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario Virgen del Rocío y catedrático de la Universidad de Sevilla.
En su intervención, el Dr. Giner felicitó a los nuevos graduados por el esfuerzo realizado durante los años de formación y les recordó que convertirse en profesionales de la salud bucodental implica mucho más que dominar conocimientos y técnicas. «Hoy celebramos la transformación de alumnos en colegas», afirmó.
El decano insistió en que la excelencia profesional debe ir acompañada de una profunda dimensión humana. «La excelencia que perseguimos no solo es técnica, sino también humana. Antes que tratar una patología, vuestra misión será siempre cuidar a la persona», señaló.
La formación continua, la humildad y el trabajo multidisciplinar fueron otros de los conceptos destacados durante su intervención. Giner animó asimismo a los recién graduados a mantener su compromiso con la prevención, la promoción de la salud bucodental y el servicio a la sociedad.

El encargado de poner el broche académico a la ceremonia fue el Dr. José Luis Gutiérrez Pérez, padrino de esta promoción, con una lección magistral en la que invitó a los recién graduados a mirar la profesión más allá de la práctica clínica.
Para Gutiérrez, la odontología reúne conocimiento científico, habilidad técnica y vocación de servicio. «La odontología es una ciencia, un arte y un deporte.
Pues bien, la odontología, manifestó, es una ciencia, es un arte y —aquí está la novedad— es también un deporte.
Es una ciencia, eso es obvio. Es una ciencia de la salud, con todos sus matices y consideraciones. Una ciencia con algunas particularidades respecto de las ciencias positivas y de otras disciplinas del conocimiento. En definitiva, la odontología es la medicina de la salud bucal. Somos los médicos de la salud oral y de todo cuanto esta implica y acompaña, en un ámbito cuyos límites, en ocasiones, no están perfectamente definidos. Algo que, por otra parte, sucede también en muchas especialidades médicas.
En segundo lugar, ¿por qué digo que es un arte?
Porque su dimensión técnica y procedimental posee unos matices que no siempre son fáciles de comprender. Pensemos en una persona que se gana la vida con las manos. Podríamos llamarla obrera. Pero ¿qué ocurre si se gana la vida con las manos y con la cabeza? Probablemente hablaríamos de un artesano. ¿Y si lo hace con las manos, la cabeza y el corazón? Entonces pensamos en un pintor, un escultor, un escritor; hablamos de un artista.
Pues bien, la persona que se gana la vida con las manos, la cabeza y el corazón es un dentista.
No basta con el desarrollo tecnológico ni con un conocimiento exhaustivo de la técnica. Hace falta algo más: sensibilidad, criterio, experiencia y compromiso. Por eso decimos que la odontología es también un arte.
¿Y por qué es un deporte?
Porque exige esfuerzo y constancia, año tras año. Exige dedicar cinco años a una formación que, para muchas personas ajenas a la profesión, resulta difícil de comprender. ¿Cómo es posible pasar un año entero estudiando la encía? ¿Cómo puede alguien dedicar tanto tiempo a algo aparentemente tan específico?
Pues precisamente porque la odontología requiere constancia: repetir, practicar, competir, ensayar. Primero en el simulador; después, en el escenario real. Una y otra vez.
Y cuando, al cabo de cinco años, terminamos la carrera, nos dicen: «Ahora ya puede usted empezar a prepararse para lo que viene». Y lo que viene es más esfuerzo, más tesón, más constancia y más dedicación.
Si eso no es un deporte, ¿qué es?
Hay que tener una mentalidad deportiva: afán de superación, capacidad para afrontar retos y voluntad de mejorar permanentemente. Ahí es donde nace la formación continuada, la formación a lo largo de toda la vida, imprescindible en este tipo de profesiones.
Por lo tanto, ya tenemos la respuesta a la pregunta: ¿qué es la odontología?
Es una ciencia, es un arte y es un deporte.

Finalizo su intervención con una reflexión, que podría ser un consejo.
Miren, ahora están comenzando. Dentro de unos años se acordarán de este día y, quizá, hasta recuerden mis palabras.
Cuando uno es joven, piensa que lo importante en la vida, aquello que marca el momento en que uno alcanza la madurez, es saber quién es. Pero es un error.
Lo verdaderamente importante en la vida no es saber quién es uno. Lo importante es saber lo que uno puede llegar a ser. Y, una vez que se descubre, intentar conseguirlo.
Fíjense en el reto que acabo de dejarles por delante. Ustedes, estudiantes, veníais a celebrar el final de vuestros estudios y os lleváis más deberes que nunca. Porque lo que hoy os estoy poniendo por delante os va a acompañar durante toda vuestra vida.









