
Catedrático del Departamento de Estomatología de la Universitat de València
Odontólogo de Atención Primaria del Departamento Hospital General de Valencia
El principal desafío de la atención odontológica en el Sistema Público de Salud (SPS) en España es la inequidad en el acceso. Cerca del 70% del gasto en salud dental procede del bolsillo de los ciudadanos, una de las proporciones más elevadas de la Unión Europea. En la práctica, esto significa que tratamientos restauradores como endodoncias, coronas o implantes dependen casi exclusivamente de la capacidad económica del paciente.
Cuando la salud se convierte en un bien de mercado, el sistema pierde su vocación universal
Cuando la salud se convierte en un bien de mercado, el sistema pierde su vocación universal. Las personas con menos recursos suelen acudir a la red pública en fases avanzadas de enfermedad. Ante la falta de cobertura restauradora amplia en la población adulta, la solución más frecuente es la exodoncia. El resultado es una desigualdad visible, la pérdida dental se convierte en marcador social, con consecuencias en la alimentación, autoestima, empleabilidad y calidad de vida.
En los últimos años se ha iniciado un cambio de rumbo con la ampliación de la cartera pública de servicios a través de un Plan de Salud Bucodental, impulsado por el Gobierno y las Comunidades Autónomas. El objetivo es corregir un déficit histórico y avanzar hacia un modelo más inclusivo. Sin embargo, la pregunta clave es si esta expansión será suficiente para afrontar los retos estructurales acumulados durante décadas.
La ampliación de la cartera pública se ha centrado en colectivos prioritarios: población infantil y juvenil (0-14 años), mujeres embarazadas, personas con discapacidad, pacientes con procesos oncológicos del territorio cérvico-facial y personas mayores institucionalizadas. Este enfoque priorizado es coherente, pero deja fuera amplias capas de población adulta que siguen dependiendo casi por completo del mercado. Sin embargo, ampliar prestaciones no basta si no se abordan los problemas estructurales del sistema.
El Odontólogo de Atención Primaria no puede ser una figura aislada
En cuanto al número de profesionales, España cuenta con una alta ratio de dentistas por habitante, pero la mayoría ejerce en el sector privado, mientras que la incorporación de los dentistas a la red pública es limitada y desigual entre comunidades. Para consolidar el plan, es imprescindible aumentar la oferta pública de empleo y crear equipos multidisciplinares estables donde odontólogos e higienistas trabajen coordinadamente con médicos de familia, pediatras, enfermería, trabajadores sociales, escuela, asociaciones, centros de mayores, etc. El Odontólogo de Atención Primaria no puede ser una figura aislada. La salud bucal está estrechamente relacionada con la salud general de las personas. Integrar la odontología en protocolos compartidos mejora resultados clínicos y optimiza recursos.
Un sistema público fuerte en prevención genera ciudadanos más conscientes de su salud oral, que valorarán y demandarán tratamientos especializados
Otro aspecto importante es el modelo de financiación. Es necesario un debate realista sobre el alcance de la cobertura. Resulta improbable que el Estado pueda asumir íntegramente tratamientos complejos para toda la población adulta. El reto consiste en definir un modelo progresivo con cobertura completa para prevención y tratamientos básicos, y sistemas de copago socialmente modulados para tratamientos restauradores complejos, prótesis y rehabilitación avanzada, garantizando que las rentas bajas no queden excluidas. La expansión de la red pública no debe plantearse como antagonista del sector privado, sino como complementaria. Un sistema público fuerte en prevención genera ciudadanos más conscientes de su salud oral, que valorarán y demandarán tratamientos especializados. El modelo de conciertos con clínicas privadas para tratamientos complejos puede ser una buena herramienta estratégica, si se gestiona con criterios de calidad y transparencia.
Las nuevas tecnologías se tienen que incorporar a la atención odontológica pública. La inteligencia artificial (IA), puede convertirse en aliada estratégica. No se trata de sustituir al clínico, sino de optimizar procesos. Los algoritmos de análisis de imagen permiten realizar triajes mediante fotografías intraorales o radiografías, clasificando la urgencia antes de la consulta presencial. Esto mejora la planificación y reduce tiempos de espera.
Asimismo, el análisis de datos poblacionales facilita identificar zonas de mayor prevalencia de enfermedad, orientando campañas preventivas basadas en evidencia. No obstante, la tecnología por sí sola no resuelve déficits estructurales, requiere inversión sostenida, formación y protocolos claros. Todo esto tienen que ir acompañado de un replanteamiento del modelo de formación de los dentistas que van a realizar su actividad en el sector sanitario público. La odontología española destaca por su excelencia técnica orientada a la práctica privada, pero necesita reforzar la perspectiva comunitaria y de salud pública.
Crear una carrera profesional atractiva y prestigiosa en el ámbito público es fundamental para captar y retener talento
El dentista del SPS debe comprender la gestión de recursos públicos, la epidemiología y el trabajo interdisciplinar. El éxito en la red pública no se mide por la complejidad de la rehabilitación individual, sino por la mejora sostenida de la salud de una población. Crear una carrera profesional atractiva y prestigiosa en el ámbito público es fundamental para captar y retener talento.
La reforma de la odontología pública no es solo una cuestión presupuestaria, sino un imperativo ético
En síntesis, la reforma de la odontología pública no es solo una cuestión presupuestaria, sino un imperativo ético. No puede aceptarse que la boca sea la frontera donde termina el derecho a la salud y comienza la capacidad de pago. La hoja de ruta pasa por la ampliación progresiva y valiente de prestaciones, integración estructural en atención primaria con apoyo tecnológico inteligente, y una formación profesional con vocación comunitaria. El objetivo final es garantizar que cada ciudadano, independientemente de su renta, pueda conservar su función masticatoria, su estética y su salud integral.
Con voluntad política, planificación rigurosa y cooperación público-privada, la salud bucodental puede dejar de ser un privilegio para convertirse plenamente en un derecho efectivo dentro del SPS.







