Salud Pública Dental y premio

F. JAVIER CORTÉS MARTINICORENA
F. JAVIER CORTÉS MARTINICORENA ESTOMATÓLOGO. DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUGÍ

El pasado mes de diciembre el Consejo General de Dentistas celebró su tradicional Gala dela Odontología y Estomatología Española con la entrega de sus premios anuales. Entre ellos, el premio al mejor artículo RCOE de 2016 que este año recayó en quien suscribe. Se trata de un artículo cuya temática es de salud pública, esa parte de la medicina –de la odontología- que se ocupa de la salud entendida como un fenómeno transversal, que afecta (ocupa) al conjunto de la sociedad y que está condicionada por múltiples vectores, no todos estrictamente sanitarios. Es la otra vertiente del hecho sanitario que se contrapone –y complementa- a la salud individual, de la que nos ocupamos a diario el conjunto de profesionales a los que va dirigida esta revista. Aquí, nuestro sujeto es el individuo (el paciente, el enfermo, la persona afectada por alguna condición indeseada o claramente patológica); en salud pública, como ya es sabido, el sujeto es el conjunto de la comunidad de individuos que formamos una sociedad.

Dedico esta vez mi columna a este evento para resaltar el hecho de que el artículo galardonado haya sido precisamente por un trabajo sobre salud pública. No es la primera vez: ya en el año 2009 el Dr. Emili Cuenca Sala lo ganó con un trabajo sobre planificación de recursos humanos y utilización de servicios y, en 2002, la Dra. Belén Prados Atienza por su trabajo sobre selladores de fisuras y barniz de flúor. Aparte de las consideraciones que el jurado haya aplicado para elegir mi trabajo sobre otros que, seguramente, atesoraban parecidos méritos, es síntoma de que la salud pública dental en España va ganando terreno. Yo recomiendo a todos los dentistas que lean “El desafío de la enfermedades bucodentales. Una llamada a la acción global. Atlas de salud bucodental, 2ª Edición.” publicado por la Federación Dental Internacional (FDI), y traducido y editado por la Fundación Dental Española.

Esta área comienza en nuestro país en los años 1980 con programas comunitarios de prevención de la caries, aunque ya había habido un primer inicio en los finales de 1960 con la realización de la primera encuesta epidemiológica de salud dental a nivel nacional, sobre caries en la infancia (de Gimeno de Sande y col.). La salud pública dental se empieza a consolidar unos años después: se fluorizan las aguas de consumo de algunas ciudades; en 1990-91 surgen los primeros PADI; en 1992 se crea la primera sociedad científica de salud pública dental (SESPO); en 1995 se reconocen por primera vez prestaciones dentales en el SNS; comienzan a publicarse los primeros informes sobre los servicios públicos de salud bucodental en España; proliferan las encuestas de salud dental, nacionales y de comunidades autónomas; y un largo etcétera de trabajos y publicaciones que dan carta de naturaleza a un área joven pero de una importancia transcendente.

“Todavía hoy, la odontología comunitaria es la gran olvidada de la administración sanitaria en España”

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Salud pública dental y odontología comunitaria (OC) son términos que se solapan y a veces se confunden. Una abarca a la otra. Toman cuerpo de doctrina ya en el siglo XX aunque esbozos de cuidados de la salud colectiva existen casi desde que el hombre forma grupos sociales organizados. Actualmente se define como el esfuerzo organizado de la comunidad dirigido a proteger, fomentar y promocionar el bienestar de la población cuando está sana, y a restaurar su salud cuando ésta se pierde. De todas las disciplinas  de la odontología actual, la OC “…es la más transversal  …(SIC)… y la piedra angular que sostiene y da sentido al complejo conjunto de materias –de la ciencia y arte- que componen la odontología moderna”*. La medicina clínica, tal y como hoy la conocemos y practicamos, no se podría entender sin el esfuerzo organizado de la medicina comunitaria. Pero, todavía hoy, la odontología comunitaria es la gran olvidada de la administración sanitaria en España. No corren buenos tiempos para rectificar esta mala tendencia, pero seguiremos insistiendo.


*Tomado de: Cuenca Sala E, Baca García P. Odontología preventiva y comunitaria. Principios, métodos y aplicaciones. 4ª Ed. Barcelona: Elsevier Masson, 2013. Pp. IX.